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Alfareros, modelado y ritmos gestuales durante el primer milenio de la era en el oeste Catamarqueño (Catamarca, Argentina): Aproximaciones traceológicas

Published online by Cambridge University Press:  11 December 2025

Sergio David Vera
Affiliation:
Instituto Regional de Estudios Socio-Culturales (IRES-CONICET), Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), Catamarca, Argentina
Guillermo Adrian De La Fuente*
Affiliation:
Instituto Regional de Estudios Socio-Culturales (IRES-CONICET), Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), Catamarca, Argentina
Marina Gala Martínez Carricondo
Affiliation:
Instituto Regional de Estudios Socio-Culturales (IRES-CONICET), Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), Catamarca, Argentina
*
Corresponding author: Guillermo Adrian De La Fuente; Email: gfuente2004@yahoo.com.ar
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Resumen

En este trabajo presentamos los resultados del análisis traceológico de una muestra cerámica procedente de sitios arqueológicos del sector meridional del valle de Abaucán (Tinogasta, Catamarca, Argentina), con el objetivo de visualizar cadenas operativas de los procesos de modelado durante el primer milenio de la era. Para ello la muestra seleccionada, de contextos arqueológicos y relevamientos de piezas de museos, fue sometida al análisis de traza a través de la propuesta de García Roselló y Calvo Trías (2013). Adicionalmente, nos valimos de la experimentación como método de estudio para observar el proceso de manufactura de forma directa y obtener un parámetro controlado que permita la comparación con el material arqueológico. Los resultados brindaron datos con un alto grado de detalle del levantado de las piezas, relacionando las trazas con elecciones técnicas específicas, con herramientas y gestos manuales aplicados por los alfareros en el pasado del oeste de Catamarca.

Abstract

Abstract

In this article, we present the results of the traceological analysis of a ceramic sample from archaeological sites in the southern sector of the Abaucán Valley (Tinogasta, Catamarca, Argentina), with the aim of visualizing the chaînes opératoires of modeling processes during the first millennium AD. For this purpose, the selected sample, from archaeological contexts and museum pieces, was subjected to trace analysis following the proposal of García Roselló and Calvo Trías (2013). Additionally, we employed experimentation as a study method to observe the manufacturing process directly, in order to obtain a controlled parameter that allows for comparison with the archaeological material. The results provided highly detailed data on the shaping of the pieces, linking traces with specific technical choices, tools, and manual gestures applied by potters in the past in western Catamarca.

Information

Type
Article
Copyright
© The Author(s), 2025. Published by Cambridge University Press on behalf of Society for American Archaeology.

Las investigaciones sobre la producción alfarera en el noroeste argentino durante el período Formativo (primer milenio de nuestra era) han puesto de manifiesto una extensa diferenciación estilística. Esta variabilidad estaría asociada a grupos humanos coetáneos con una estructura social basada en unidades familiares, las cuales se asentarían en aldeas con un patrón de asentamiento disperso. En este contexto, la elaboración de objetos cerámicos se produciría a una escala doméstica, cualidad que no impediría el intercambio de bienes a regiones distantes de los centros de producción (Korstanje et al. Reference Korstanje, Lazzai, Basile, Bugliani, Lema, Pereyra Domingorena and Quesada2015; Olivera Reference Olivera2001; Ratto et al. Reference Ratto, Bonomo and Osella2019).

Durante este momento, en el sector meridional de valle de Abaucán (departamento de Tinogasta, Catamarca) la evidencia material permitió la identificación de una entidad cultural denominada Saujil, reconocida por la producción de vasijas cerámicas con rasgos bien definidos, caracterizada por presentar un aspecto cromático grisáceo propio de una cocción reductora, con tipos morfológicos tales como cuencos, urnas, jarras y vasos, con decoración incisa, excisa, acanalada y el bruñido en banda (o pulido en líneas) como aspectos tecnológicos distintivos (Sempé Reference de Gómez Llanes and María1977). En años recientes se han realizado estudios petrográficos (Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2023), estilísticos (Basile Reference Basile2011; Feely Reference Feely2010) y de activación neutrónica (Ratto et al. Reference Ratto, De La Fuente, Vera, Feely, Callegari and Plá2021), ampliando el conocimiento sobre aspectos tecnológicos, simbólicos y de procedencia. Sin embargo, los procesos de modelado cerámico no se abordaron de forma detallada, contando solo con el aporte de Feely (Reference Feely2010) y Vera y De La Fuente (Reference Vera and De La Fuente2018). Esta limitante en los estudios de los procesos de manufactura en base a restos macroscópicos, no se restringe al valle de Abaucán, sino que corresponde a una carencia general en las investigaciones arqueológicas del noroeste argentino.

El objetivo del presente trabajo es establecer las cadenas operativas del proceso de modelado cerámico durante el Formativo en el sector meridional del valle de Abaucán (Catamarca, Argentina), a partir del estudio de fragmentos procedentes de dos sitios arqueológicos, como también de piezas de colecciones. Para llevar a cabo el objetivo, nos aproximaremos metodológicamente a través de la propuesta traceológica de García Roselló y Calvo Trías (Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013) y de la experimentación.

Cadenas operativas, modelado y trazas

La producción de objetos cerámicos se puede entender como una práctica aditiva de materias primas, herramientas, técnicas, movimientos e ideas que se organizan en etapas (obtención y preparado de la materia prima, modelado, secado y cocción; Orton et al. Reference Orton, Tyers and Vince1997; Rye Reference Rye1981). Siguiendo la propuesta de Lemonnier (Reference Lemonnier1992), cada elección tecnológica responde a decisiones aprendidas y reproducidas de forma inconsciente a lo largo del proceso de producción, las cuales van en concordancia con el contexto sociopolítico del artesano (Gosselain Reference Gosselain2000; Lemonnier Reference Lemonnier1992).

Consideramos a la producción cerámica como un sistema tecnológico complejo integrado por elementos (tangibles e intangibles) que se relacionan entre sí. Una forma de acercarnos de forma crítica y detallada al sistema tecnológico cerámico es a través del concepto de cadena operativa, herramienta teórico-metodológica propia de la antropología de la tecnología, que se define como la serie de operaciones que van desde la obtención de la materia prima hasta la conformación de un objeto manufacturado (Leroi-Gourhan Reference Leroi-Gourhan1964). La importancia del concepto se encuentra en la posibilidad de interrelacionar todos los elementos involucrados con el conocimiento tradicional y las elecciones tecnológicas, abriendo camino a la identificación de los aspectos sociales existentes detrás de la mano del artesano (Lemonnier Reference Lemonnier1992).

Desde este anclaje teórico-metodológico el estudio sistemático de huellas de manufactura constituye una metodología apropiada para la identificación de cadenas operativas del proceso de modelado, permitiendo la identificación de técnicas, herramientas y gestos de forma detallada, y con lo cual analizar la continuidad o ruptura de las prácticas en un espacio, e incluso determinar contactos entre grupos (García Roselló y Calvo Trías Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013, Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2024).

En la literatura arqueológica, los estudios sobre la organización del proceso del modelado fueron escasamente abordados, sin embargo, se destacan los aportes pioneros de Shepard (Reference Shepard1956), Balfet (Reference Balfet1973), Van Der Leeuw (Reference Van Der Leeuw1976) Rye (Reference Rye1981) y Roux (Reference Roux, Audouze and Binder1994), quienes problematizaron los procesos de manufactura a través de aproximaciones etnográficas, con métodos de identificación macroscópicos a partir de estudios de marcas superficiales.

En Latinoamérica existen aportes destacados que trabajan desde los conceptos propios de la antropología de la tecnología, centrándose en un aspecto puntual del proceso de modelado o de forma holística. Entre los primeros, podemos mencionar el análisis de la decoración pintada de los cuencos Aconcagua (Chile Central) llevados a cabo por Irrazabal Madariaga (Reference Irrazabal Madariaga2018), o el inciso de la cerámica Pitrén y El Vergel de la región de la Araucanía (Chile) por Yuraszeck y Cortés (Reference Francisca and Cortés2021), o el aporte de Panachuk (Reference Panachuk2013) con la alfarería del sitio de Barcanera (Pará, Brasil). En dichos trabajos, los/las autores/as analizan de forma detallada los trazos decorativos, registrando la superposición de los motivos, ahondando en los movimientos manuales y evaluando las posibles herramientas. A esto se suma el trabajo de Lara (Reference Lara2017), quien realiza una extensa investigación sobre la identidad étnica prehispánica en el valle de río Cuyes (Sur de Ecuador), región caracterizada por ser el nodo entre la zona amazónica y serrana. A través de un análisis de huellas de manufactura, la autora reconstruye cadenas operativas de todo el proceso de modelado de las tradiciones Cañaris, Jibaros e Inca, a lo que se suman aproximaciones petrográficas y etnoarqueológicas que enriquecen el análisis diacrónico.

En años recientes, los estudios de la manufactura adquieren relevancia a través de los estudios de traza, con un significante aporte desde la península Ibérica, valiéndose de la experimentación y la etnografía en diferentes partes del mundo como método analítico (García Roselló Reference García Roselló2009, Reference García Roselló2011; García Rosselló y Calvo Trías Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013, Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2019a, Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2019b) y confeccionando un protocolo de análisis con conceptos y categorías con base en la antropología de la tecnología. De acuerdo a esta postura, se define a las trazas (principal unidad de análisis) como marcas superficiales o en el interior de las pastas, que tienen un origen tecnológico, observables a ojo desnudo o con algún instrumento de baja magnificación (García Roselló y Calvo Trías Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013:96). El principal objetivo es buscar el origen tecnológico de cada traza para adentrase en el proceso de manufactura. Desde esta perspectiva, en Argentina se han realizado investigaciones en diferentes contextos, donde se buscó la identificación de patrones tecnológicos (Carosio y Ots Reference Carosio and Ots2020; Carosio et al. Reference Carosio, Greco and Heider2023; Gramajo Bühler y García Roselló Reference Gramajo Bühler and García Rosselló2020; Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2018).

El Formativo en el sur del valle de Abaucán

El sector meridional del valle de Abaucán se localiza en el sur del departamento de Tinogasta (Catamarca, Argentina), se caracteriza por ser un área intermontana, extendiéndose entre las serranías de Narváez al occidente, la sierra de Copacabana y la de Zapata al oriente, las estribaciones meridionales de la sierra de Fiambalá al norte y al sur el límite con la provincia de La Rioja (Figura 1). En este espacio se identificaron una serie de sitios arqueológicos con evidencia material datada en el Formativo, caracterizado por la entidad cultural definida como Saujil, sociedad que habría habitado todo el valle de Abaucán durante el primer milenio de la era (González y Sempé Reference González and Sempé1976; Sempé Reference de Gómez Llanes and María1977). Nos referimos a una sociedad con una organización de tipo familiar, con un patrón de asentamiento disperso, construcciones habitacionales de planta ortogonal, con paredes confeccionadas en tapia (patrón Palo Blanco) y en piedra (Ratto et al. Reference Ratto, Basile, Feely, Lantos, Coll, Carniglia, Pablo Miyano, Korstanje, Lazzari, Basile, Bugliani, Lema, Domingorena and Quesada2015, Reference Ratto, Bonomo and Osella2019; Vera Reference Vera2023).

Figura 1. Sector meridional del valle de Abaucán (Catamarca, Argentina).

Los recientes trabajos de campo permitieron identificar una serie de sitios arqueológicos del Formativo, y a los intereses de este trabajo, se destacan La Florida y Canchones. El primero de ellos, se caracteriza por la ausencia de estructuras habitacionales, pero presenta una gran cantidad de material cerámico en superficie (principalmente estilo Saujil), material lítico y estructuras de molienda (Sempé Reference de Gómez Llanes and María1977; Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2018, Reference Vera and De La Fuente2023). El segundo, presenta estructuras cuadrangulares (recintos habitacionales) y rectangulares (canchones de cultivo) de paredes de piedra, con abundante material cerámico y lítico en superficie, en conjunto con estructuras de molienda (Vera Reference Vera2023; Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2023).

Como ya mencionamos, la cerámica Saujil ha sido estudiada desde múltiples perspectivas, lo que ha brindado una profundización al entendimiento de las características tecnológicas, simbólicas y de procedencia (Basile Reference Basile2011; Feely Reference Feely2010; Ratto et al. Reference Ratto, Basile, Feely, Lantos, Coll, Carniglia, Pablo Miyano, Korstanje, Lazzari, Basile, Bugliani, Lema, Domingorena and Quesada2015, Reference Ratto, De La Fuente, Vera, Feely, Callegari and Plá2021; Sempé Reference de Gómez Llanes and María1977; Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2023) y con escasas referencias al momento del levantado de las piezas.

Como venimos exponiendo, el modelado implica un proceso en sí mismo, donde ocurren elecciones tecnológicas estructurales (García Roselló y Calvo Trías, Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013, Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2024). Ante esto nos preguntamos ¿Cuáles son las particularidades del modelado de la cerámica estilo Saujil y cómo se relaciona con el contexto Formativo en el cual los artesanos creadores están inmersos?

Universo de análisis y metodología

El análisis traceológico se compone de 131 fragmentos provenientes de sitios arqueológicos (La Florida y Canchones) y de piezas procedentes de la región y actualmente depositadas en colecciones: el Museo Arqueológico Tullio Robaudi (MATR) de la ciudad de Tinogasta (n = 6) y la Dirección Provincial de Antropología (DPA) de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca (n = 3; Figura 2). Los tipos morfológicos se definieron en base a la propuesta de Balfet y colaboradores (Reference Balfet, Bertehelot and Monzón1992), diferenciando entre vasijas abiertas y cerradas, y de contorno simple y compuesto, mientras que los cuerpos se diferenciaron de acuerdo a la forma geométrica (Shepard Reference Shepard1956). De acuerdo a esto, la muestra se clasificó en: (1) cuencos de contorno simple y cuerpo globular (n = 3); (2) cuencos de contorno compuesto y cuerpo troncocónico (n = 86); (3) vasos con asas de contorno simple y cuerpo cilíndrico (n = 6); (4) ollas con cuello de contorno compuesto, asas en cinta y cuerpo globular (n = 11); y (5) urnas (o tinajas según Balfet et al. Reference Balfet, Bertehelot and Monzón1992), correspondientes a una vasija tripartita distinguiendo base, cuerpo y cuello, de contorno compuesto, cuerpo globular, asas en cinta y cuello y borde curvo divergente (n = 34; Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2018).

Figura 2. Presentación de la muestra: (a) variables morfológicas; (b) material fragmentario estilo Saujil; (c) reconstrucción morfológica. (Color en la versión electrónica)

La metodología utilizada para el análisis traceológico se sustenta en la propuesta de clasificación de trazas de manufactura de García Roselló y Calvo Trías (Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013), la cual consta de dos instancias, una primera de caracterización de las marcas y una segunda de interpretación:

  1. 1. La clasificación se llevó a cabo a partir de observaciones a ojo desnudo y con lupa binocular, analizando cada fragmento/pieza de forma minuciosa. En primer lugar, se diferenció entre trazas directas (generadas por el alfarero creador) e indirectas (producidas por fenómenos post-depositacionales). Luego se analizaron las propiedades de cada marca en base a 12 atributos (forma, textura, apariencia, tendencia, disposición, distribución, estructura, ubicación, localización superficial, márgenes, sección, asociación, solapamiento y dimensión), asignándoles una variable determinada (García Roselló y Calvo Trías Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013:132).

  2. 2. El segundo momento del análisis, se compone de un proceso de inferencia con intenciones interpretativas de cada traza. Para ello se utilizaron las siguientes categorías:

    1. a. Fase (F), o momentos por los cuales trascurre la arcilla en relación a la perdida de agua. Fase I: Estado natural; Fase II: Mezcla y preparación; Fase III: Estado plástico; Fase IV: Primer secado; Fase V: Textura de cuero; Fase VI: Segundo secado; Fase VII: Estado seco; Fase VIII: Cocción; Fase IX: Enfriamiento; Fase X: Acabado.

    2. b. Proceso Tecnológico Marco (PTM), correspondiente a los diferentes procesos de manufactura por los cual transita una vasija, permitiendo organizar la secuencia de manufactura en Modelado Primario, Tratamiento de Superficie Primario, Modelado Secundario y Tratamiento de Superficie Secundario.

    3. c. Proceso Tecnológico Pormenorizado (PTP), o el conjunto de acciones técnicas que tienen el fin de trasformar la materia prima, dando forma y modificando la superficie de una vasija.

Una vez obtenidos los datos traceológicos, los mismos fueron contrastados a través de la ejecución de un plan experimental, que consistió en la réplica artesanal de cuencos de contorno compuesto y urnas (tipos morfológicos con mayor representatividad en la muestra arqueológica), utilizando arcilla proveniente de fuentes secundarias del área de estudio (para profundizar en los métodos de extracción de arcillas, el preparado de las mismas y el proceso de experimentación desarrollado, ver Vera Reference Vera2023).

Resultados

El estudio traceológico llevado a cabo permitió la identificación de un total de 17 trazas, las cuales están asociadas a 14 PTP, predominando las trazas de tipo directo. De este total, el 47,05% corresponde al Modelado Primario, mientras que el 5,88% se asigna al tratamiento de superficie primaria. Un 11,76% de las trazas se relacionan con el Modelado Secundario, y el 35,29% restante está vinculado al tratamiento de superficie secundaria (Tabla 1). En su mayoría las trazas identificadas son indirectas (fracturas lineales y fracturas transversales), todas ellas distribuidas durante todos los momentos del proceso tecnológico macro, las cuales se detallan a continuación.

Tabla 1. Resumen de las trazas identificadas en la muestra fragmentaria (N = 140).

Modelado Primario

Base. Interpretamos que las piezas analizadas iniciarían con la confección de la base a partir el PTP de la plancha (o placa), evidenciado a partir de las fracturas lineales observadas en cuencos de contorno simple (n = 1), cuencos de contorno compuesto (n = 11) y urnas (n = 4). En todos los casos las trazas se localizan en el punto de unión de la base y el inicio del cuerpo, con una disposición semicircular, con bordes regulares y un fondo plano (Figura 3a). Con respecto a los vasos, en un caso (pieza TR-054 del MATR) la fractura es transversal, localizada en el punto de unión base-cuerpo, con disposición diagonal, y distribución continua (Figura 3b). Por ausencia de evidencia no fue posible identificar este tipo de trazas en las ollas, estimando la implementación de la plancha como técnica constructiva de las bases.

Cuerpo. El rodeteado es el principal PTP para la confección del cuerpo en todas las vasijas, técnica identificada en base a dos trazas:

  1. 1. Variación de concavidad/convexidad, presentes en cuenco de contorno simple (n = 2), cuenco de contorno compuesto (n = 14), urnas (n = 11), vasos (n = 4) y ollas (n = 2), localizados en la cara externa de los cuerpos, de forma alargada, tendencia paralela, disposición continua y estructura organizada (Figuras 4a y 4b).

  2. 2. Fractura lineal, hallada en cuenco de contorno simple (n = 2), cuenco contorno compuesto (n = 16), urnas (n = 2), vasos (n = 1) y ollas (n = 2), observada de forma clara en todas las morfologías presentando una tendencia perpendicular, disposición horizontal, estructura organizada, distribución continua, de bordes regulares y de dos tipos de fondo: planos (n = 15) y en U (n = 8; Figuras 3d y 3e).

Todos estos datos, dan indicios de la utilización del rodeteado como PTP principal para la elaboración del cuerpo inferior y superior de todas las piezas. Sumado a esto, los fondos planos y en U de las fracturas lineales nos dan indicios de la colocación de los rodetes de forma superpuesta.

En relación al rodeteado, para el caso de las urnas observamos dos fragmentos (MOR.019 y LF69-11) con presencia de fracturas transversales, localizadas en el punto de unión entre base y cuerpo, de tendencia perpendicular, disposición horizontal y diagonal, distribución continua y estructura organizada (Figura 3c). En este caso la traza muestra evidencia del primer rodete de arcilla colocado en el borde la base (plancha) el cual se colocaría con cabalgadura interna. Otra particularidad de las urnas es la presencia de aristas y resaltes, trazas que se visualizan en la pared interna de tres fragmentos (LF024, LF048 y LF142). Se caracterizan por su forma alargada y profunda, con tendencia paralela, disposición horizontal, distribución continua, estructura organizada, aisladas y sin solapamiento (Figuras 5g y 5h). Sobre esta última traza, interpretamos que indicaría al PTP de unión de partes, donde el cuerpo de las urnas se levantaría a partir de rodetes superpuestos, pero en dos momentos diferentes: primera elaboración del cuerpo inferior, segunda elaboración del cuerpo superior. Posteriormente se unirían las secciones por el sector medio de la pieza, dejando como evidencia traceológica a las aristas y resaltes.

Figura 3. Trazas del Modelado Primario: (a) fractura lineal en urna (pieza N°892 de la DPA); (b) fractura transversal en vaso (Pieza TR-054 del MATR); (c) fractura transversal (fragmento de urna); (d) patrón de fracturas lineales en cuenco de contorno compuesto (sitio Canchones); (e) detalle de fractura lineal con fondo regular. (Color en la versión electrónica)

Figura 4. Trazas del Modelado Primario y del Tratamiento de Superficie Primario. Variación de concavidad/convexidad y alisado (a) tendencia horizontal; pieza N°892 de la DPA y (b) fragmento MOR 049 del sitio Canchones; (c) detalle de la pared externa del cuenco de contorno compuesto (fragmento LF117), de textura rugosa (alisado), resaltando en rojo las bandas (Bruñido en Banda); (d) fragmento de cuenco de contorno compuesto (LF31-11). Se observa el alisado del cuerpo inferior, con algunas bandas (señaladas en rojo), contrastantes con el cuerpo superior, señalando el punto de inflexión (negro). (Color en la versión electrónica)

Figura 5. Trazas del Modelado Primario y el Modelado Secundario: (a y b) fragmentos LF2-11 y LF7-4. La línea punteada divide las diferentes texturas de los dos aspectos de la superficie (alisado y aguado); (c) detalle de la pared interna de borde y cuello del fragmento LF 003. La línea punteada divide las diferentes texturas de los dos aspectos de la superficie. Se destaca la marca de agua; (d) detalle de la disposición diagonal de la fractura transversal de los fragmentos LF7-11 y LF16-11; (e) detalle de cara externa del cuenco de contorno simple (Pieza TR-420(24) del MATR), destacando el asa tipo mamelón; (f) asas en cinta (urnas); (g y h) trazas de aristas y resaltes correspondiente a urnas (fragmento LF024 y LF142 respectivamente). (Color en la versión electrónica)

Para los cuencos de contorno compuesto, también notamos particularidades. Claramente hay una distinción entre el cuerpo inferior y el superior, con presencia de un punto de inflexión bien marcado. Relacionado con esta diferenciación, encontramos dos fragmentos con presencia de fracturas transversales que se caracterizan por su tendencia perpendicular, disposición diagonal, estructura continua, asociación individual y están localizadas específicamente en el punto de inflexión del cuerpo superior e inferior (Figura 5d). Visiblemente están asociadas al PTP de rodeteado, pero por sus cualidades (principalmente por su disposición) hay dos posibles interpretaciones sobre las mismas: (1) la implementación de rodetes con cabalgadura interna, o (2) la utilización del paleteado. Dentro de estas posibilidades, consideramos que la segunda opción sería la más indicada debido a su localización específica en el punto de inflexión, interpretando que los alfareros/as antiguos habrían levantado el total de los cuencos con rodetes superpuestos, pero en el momento de generar el cuerpo superior, habrían paleteado en este sector, generando la diferenciación entre la parte superior e inferior, provocando de manera indirecta la deformación de los rodetes que originalmente eran superpuestos, produciendo una traza con una disposición diagonal.

Bordes y labios. En general los bordes suelen ser rectos y los labios de tipo roma, donde la traza aspecto de la superficie permite pensar que el PTP utilizado es el del alisado. Sin embargo, encontramos cuatro fragmentos de bordes pertenecientes a los cuencos de contorno compuesto que presentan trazas de aristas y resaltes con estructura organizada, distribución continua, tendencia paralela, con bordes simples y fondo irregular (n = 2) y borde astillado y fondo dentado (n = 2). En estos casos, interpretamos que el labio de las vasijas se realizaría a partir de la presión, utilizando quizás solamente los dedos.

Tratamiento de superficie primario

La traza aspecto de la superficie, asociada al PTP del alisado, es la que se relacionaría con este momento, con una tendencia paralela, apariencia opaca y textura rugosa. Con respecto a la disposición, en general suelen ser del tipo horizontal en todas las superficies, aunque encontramos variación en urnas y cuencos de contorno compuesto: en el primer caso, en la cara interna de los fragmentos notamos una disposición horizontal que contrasta con la cara externa donde se observan tendencias verticales (Figuras 4a y 4b); mientras que, en el segundo caso, en el cuerpo inferior externo de los cuencos la disposición suele ser horizontal y diagonal (Figuras 4c y 4d). Sobre esta traza, debemos destacar que muchas veces su nitidez se aprecia en determinados sectores de la muestra, ya que es común que su presencia se oblitere por la superposición de técnicas posteriores.

Modelado secundario

Asas. La incorporación de asas (tipo cinta horizontales) se presentan en urnas (n = 4), ollas (n = 2) y vasos (n = 2), ubicadas en el sector medio de dichas morfologías (Figura 5f). En base a las rebabas (forma semicircular, tendencia paralela, disposición horizontal, distribución aislada, estructura desorganizada y sin solapamiento) observadas en el punto de unión cuerpo/asa, y por el ensanchamiento de dicha sección, interpretamos que el tipo de unión implementado habría sido a través de la incorporación de pequeños parches de arcilla en estado plástico, colocados alrededor del punto de unión, lo cual justificaría las características traceológicas descriptas.

En cuencos de los dos tipos de perfiles (n = 3) se identificaron la presencia de pequeñas asas (tipo mamelón), ubicadas en el borde de las vasijas y con presencia de rebabas y engrosamiento de las paredes con cualidades traceológicas similares (Figura 5e). Pero al presentar baja presencia, las mismas serían técnicas de Modelado Secundario de escasa recurrencia.

Cuello y borde. En las vasijas cerradas (urnas y ollas) los cuellos y bordes son curvos divergentes, donde identificamos aspectos de la superficie, traza ya mencionada y relacionada al alisado, pero con características diferentes. En este caso, la traza se localiza puntualmente en la pared interna de los fragmentos correspondiente a la sección del cuello y el borde de las piezas, presentando textura lisa y pareja, apariencia opaca de tonalidades homogéneas, tendencia paralela, distribución horizontal y asociación aislada (Figuras 5a y 5b). En relación a esto, de forma macroscópica se evidencian marcas de agua de forma estrelladas (Figura 5c). Estas cualidades permiten pensar en la implementación de la técnica del aguado, PTP descripto más adelante.

Figura 6. Trazas del Tratamiento de Superficie Secundario: (a–d) detalle de inciso; (e) detalle de las hendiduras de disposición vertical (fragmento LF4-11; olla); (f) detalle de la traza acanalada (exciso), fragmento LFMOR.10.3; (g) detalle de las hendiduras (fragmento urna); (h) bruñido en banda de disposición horizontal/diagonal, cara interna de cuencos de contorno compuesto; (i) detalle de las trazas aristas y resaltes (pastillaje) y acanaladuras (inciso), con disposición diagonal y vertical (Pieza TR-054 del MATR); (j) detalle de la disposición del Bruñido en Banda en la cara interna. Fragmento MOR003; (k) detalle de la direccionalidad vertical del vaso en cara interna (Pieza TR-054 del MATR); (l) detalle de las bandas (PTP pintado), con superposición con el bruñido en banda. Cuenco TR063 (18) del MATR; (m) detalle de la disposición vertical del Bruñido en Banda. Cara interna de cuenco de contorno simple (Pieza 878 de la DPA); (n) cara interna de cuello y borde (fragmento LF4-11; olla) con bandas (pintado en negro). (Color en la versión electrónica)

Tratamiento de superficie secundario

En total se identificaron seis PTP, aplicados en dos estados de la arcilla diferente, todos ellos con finalidad decorativa. Durante el estado plástico (fase III), se identificaron tres técnicas:

  1. 1. Inciso: relacionado con la traza de acanalado, presente en cuencos de contorno compuesto (n = 38), urnas (n = 4), vasos (n = 3) y ollas (n = 1) y con forma lineal y alargada, de textura rugosa, apariencia opaca, tendencia paralela, distribución continua, estructura organizada, y disposición horizontal (n = 11), vertical (n = 11), diagonal (n = 19) y vertical y horizontal (n = 5). Los bordes de las acanaladuras son regulares, con fondo del tipo regular (n = 34) y en V (n = 12), traza que suele presentarse de forma agrupada. Entre las diferencias, notamos que en los cuencos de contorno compuesto la disposición adquiere mayor variabilidad y se encuentra ubicada en el cuerpo superior externo, mientras que en las demás morfologías la tendencia siempre es diagonal ejecutada en la pared externa (Figuras 6a–d).

  2. 2. Exciso: para este PTP observamos dos trazas diferentes, las acanaladuras y las hendiduras. Para el primer caso, la presencia se limita a cuencos de contorno compuesto (n = 16), localizado en la pared externa superior de los cuerpos, y con características traceológicas similares a las mencionadas para el exciso, con la diferencia de presentar bordes regulares y fondos en U (Figura 6f). Con respecto a las hendiduras (Figuras 6e y 6g), estas se identificaron en el cuerpo medio de las urnas (n = 3) y en el cuello de las ollas (n = 3), con forma alargada y profunda, tendencia paralela, disposición vertical, estructura organizada, sin solapamiento y denotando una sección cóncava en la pared externa y una convexa en la pared interna.1

  3. 3. Pastillaje: solo identificado en el vaso relevado del MATR y en asociación con la traza aristas y resaltes. Se localiza en la pared externa de la vasija, con forma alargadas, de textura lisa y pareja, apariencia satinada, tendencia paralela, disposición vertical y diagonal, distribución continua y estructura organizada (Figura 6i).

Luego del primer secado intermedio (fase IV) y durante el estado de cuero (fase V) se identificaron un total de tres PTP, a saber:

  1. 1. Bruñido: asociado a la traza aspecto de la superficie e identificada solamente en los cuencos de contorno simple (n = 1) y cuenco de contorno compuesto (n = 14), específicamente en la pared externa y pared externa superior, respectivamente. Se presentan con una textura lisa y pareja, de apariencia satinada con tonalidades homogéneas, tendencia paralela, disposición horizontal, distribución continua y estructura organizada (Figura 5e).

  2. 2. Bruñido en banda: corresponde la PTP característica del estilo Saujil y en asociación a la traza bandas. Se observan en cuencos de contorno simple (n = 3), cuencos de contorno compuesto (n = 58), urnas (n = 7) y vasos (n = 6), y se caracterizan por su forma alargada, textura lisa y pareja, apariencia satinada con tonalidades homogéneas, tendencia paralela, estructura organizada y disposición principalmente horizontal. La ubicación de la traza difiere de acuerdo a la pieza: en los vasos en la pared externa (n = 5) e interna (n = 1); en las urnas se presentan en la pared externa (cuello y cuerpo inferior); en los cuencos de contorno simple en la cara interna del cuerpo (n = 1) y en la cara interna y externa (n = 3); y en los cuencos de contorno compuesto, con una mayor definición en la pared interna y en la pared externa superior, lo cual contrasta con su presencia en la pared externa inferior donde su presencia suele estar aislada (Figuras 6h–m).

  3. 3. Pintado: también identificado a través de la traza denominada banda, observada de forma ocasional en cuencos de contorno compuesto (n = 2), cuenco de contorno simple (n = 1) y ollas (n = 1), con una forma alargada, textura lisa y pareja, apariencia opaca, tendencia paralela, estructura organizada, localizada en la pared externa superior y con una tendencia diagonal y horizontal (Figuras 6 y 6n).

Réplicas experimentales

Tras realizar un análisis traceológico, se diseñó un plan experimental para una observación directa de la práctica en cuestión a través de la elaboración de réplicas de cuencos de contorno simple y urnas en talleres alfareros de San Fernando de Catamarca (Figuras 7a y 7b). Las variables utilizadas para el registro fueron los Procesos Tecnológicos Pormenorizados observados en el análisis de trazas, obteniendo los siguientes resultados.

Figura 7. Experimentación: (a) réplica de urna; (b) réplica de cuenco de contorno compuesto; (c) confección de base a través de plancha; (d) bases fragmentadas en estado plástico; (e) confección de base a través del estirado; (f) proceso de rodeteado; (g) ejecución del inciso; (h) ejecución del bruñido en banda. (Color en la versión electrónica)

Plancha

El análisis traceológico asoció a la plancha como el PTP usado para la confección de las bases. Por ello, a modo exploratorio se procedió a través de dos técnicas: (1) la plancha y (2) el estirado.

  1. 1. La elaboración comenzó estirando la arcilla hasta formar una plancha de medio centímetro. Luego, se recortó un círculo y se hicieron surcos en su borde, donde se añadió barbotina para colocar los rodetes de arcilla (Figura 7c).

Durante la preparación del material, fue necesario un proceso de reconocimiento de la arcilla, entender sus particularidades: la materia prima proveniente del área de estudio se resistió a ser modelada, precisando un preparado diferente, con mucho tiempo de reposo en agua. Debido a esto, los primeros intentos dieron como resultado piezas que se resecaban y se desmoronaban a medida que adquirían altura. Si bien no fue posible continuar con las piezas, el desmoronamiento adquirió un patrón significativo, observando que las fracturas en la base suelen ser parcialmente circulares, siguiendo el punto de unión entre base y cuerpo (Figura 7d).

  1. 2. En el segundo caso, se formó la base levantando un bollo de arcilla esférica en estado plástico, estirándolo de manera constante con los dedos y con movimiento rotatorio con la otra mano, creando así la base y parte del cuerpo inferior (Figura 7e).

Al comparar ambos PTP, podemos decir que la conformación experimental de la base con plancha circular es lo que más se acerca a lo observado en el análisis traceológico. Esta posibilidad implicaría la utilización de las manos y los dedos como herramienta principal, mientras que algún instrumento punzante (similar a la esteca) sería necesario para el recorte de la plancha circular inicial.

Rodeteado

La técnica consistió en añadir rodetes de arcilla desde la base hasta alcanzar la altura y forma deseada (Figura 7f), en tres etapas principales:

  1. 1. Conformación de los rodetes: estirando pequeños bollos de arcilla sobre una superficie plana hasta obtener el grosor deseado.

  2. 2. Unificación: realizando surcos en la cara superior del rodete inferior, añadiendo barbotina y superponiendo los rodetes.

  3. 3. Costura: homogeneizando los rodetes internamente y externamente con dos pasos: (1) Unificación: usando una herramienta punzante con movimientos verticales; (2) Costura profunda: utilizando una herramienta de punta roma con movimientos oblicuos para unificar los rodetes.

Retomando el análisis de traza, las características de las fracturas lineales (disposición y fondo plano o en “U”) son la evidencia que nos indicaría el levantado de las piezas por rodetes superpuestos. También se registró en la pieza experimental (urna) variación de concavidad/convexidad similar a las del registro arqueológico (Figura 8a).

Figura 8. Experimentación: (a) variación de concavidad/convexidad (urna); (b) alisado (dedos); (c) alisado (sierra); (d) aguado con cuero de superficie rugosa; (e) aguado con cuero de superficie lisa; (f) aguado usando los dedos; (g) detalle de inciso; (h) detalle de exciso (urna); (i y j) detalle de bruñido en banda en cuerpo interno de cuenco de contorno compuesto. (Color en la versión electrónica)

Finalmente, la traceología de la confección por rodeteado por cabalgadura interna en la base de las urnas, sugiere que el primer rodete se colocaría en el borde de la plancha circular y luego se cosería, creando un recubrimiento del rodete debido al estirado durante la costura.

Las herramientas involucradas en este proceso son similares a las de la plancha, siendo la mano y los dedos las de mayor preponderancia.

Paleteado

En el trabajo experimental, el paleteado se usó regularmente para levantar las piezas. Para el material arqueológico, interpretamos que el cuerpo superior de los cuencos de contorno compuesto se confeccionó con esta técnica, como indican las fracturas transversales en el punto de inflexión. La réplica de la vasija se realizó exitosamente siguiendo esta hipótesis.

Además de los cuencos de contorno compuesto, es posible la utilización del PTP en otras morfologías, aunque carecemos de evidencia traceológica para respaldar esta afirmación. Desde un punto de vista gestual, proponemos que:

  • Se ejecutarían movimientos repetitivos y continuos con la paleta, sostenida con la mano hábil.

  • La mano libre podría cumplir dos posibles posiciones, estar ubicada en la base del cuenco para sostener la pieza, o estar posicionada con los dedos extendidos en la cara opuesta de la pared donde se esté golpeando.

Alisado

El alisado es la técnica principal para homogeneizar las superficies de las vasijas, relacionadas con las trazas de aspecto de la superficie, muchas veces obliterada por técnicas con finalidades decorativas.

En el trabajo experimental se realizó el alisado en el total de la pieza utilizando herramientas tales como, esponjas, sierritas, instrumentos de plástico curvo e incluso los dedos de las manos (Figuras 8b y 8c), con movimientos en diversas direcciones, dependiendo de la morfología de la pieza.

En el material arqueológico se identificaron trazas de alisado en todas las piezas, y en base a su disposición podemos decir que:

  1. 1. En las urnas, se habría usado un instrumento de superficie irregular (¿madera o marlo?) o los dedos, generando incisiones de escasa profundidad. De acuerdo a la direccionalidad podemos ver que:

    1. a. En el cuerpo superior interno se usaba la mano para sostener el instrumento (¿madera o marlo?), el cual se introducía por dentro de la vasija, realizando movimientos horizontales y curvos de trazado corto.

    2. b. En el cuerpo superior externo se realizaban acciones similares, con la diferencia de que el movimiento de la mano ejecutaría un trazado vertical.

  2. 2. Los cuencos de contorno compuesto también se habrían ejecutado con alguna herramienta similar en toda la pieza, pero visible de forma clara en la cara externa del cuerpo inferior, a través de movimientos verticales y oblicuos.

Aguado

La técnica del aguado se distingue por su textura superficial única. En los talleres de alfarería, esta técnica, llamada “técnica del cuerito”, se relaciona con las observaciones arqueológicas. Consiste en impregnar un trozo de cuero con agua, colocarlo alrededor del borde de la vasija y rotar la pieza con la mano libre desde la base. La rotación produce el deslizamiento del cuero por el borde y al mismo tiempo, se ejecuta una fuerza leve hacia el exterior para generar el cuello divergente.

Un rasgo interesante de remarcar es que la humectación excesiva de la sección del cuello, produce una superficie propensa a dejar marcas, lo cual se pudo registrar en el trabajo experimental (Figuras 8f–h). Esta cualidad, es la que permite a la arqueología poder identificar dicha técnica a través del análisis traceológico, registrado en nuestra muestra de análisis (Figura 5c). Para llevar a cabo este PTP, se usaron tres herramientas distintas con resultados óptimos. Lo interesante a destacar son las sutiles marcas que se produjeron:

  1. 1. Un trozo de cuero con superficie rugosa impregnado en agua, dejando una trama lineal (Figura 8d).

  2. 2. Un cuero de superficie lisa, obteniendo una superficie sin trama lineal (Figura 8e).

  3. 3. Los dedos cargados de agua, generando una superficie totalmente lisa, pero con algunas marcas dactilares (Figura 8f).

En base a la comparación con la evidencia traceológica podemos establecer que la herramienta principal habría presentado una superficie lisa y rugosa o parcialmente rugosa (trozo de cuero o textil), impregnado en agua.

Inciso

Refiere a un PTP que se enmarca en el tratamiento de superficie secundario y que requiere de la implementación de un instrumento punzante durante la fase III.

Experimentalmente, utilizamos como herramienta un punzón de metal (Figura 7g). En base a los diseños propios del estilo, se confeccionaron líneas rectas en la superficie arcillosa, generando motivos geométricos (Figuras 8a y 8g).

Desde un punto de vista gestual, el movimiento de la mano puede adquirir una direccionalidad lineal de tendencia horizontal, diagonal, vertical o la combinación de ellas. Lo interesante a destacar es la herramienta, donde claramente tratamos con un utensilio con una terminación punzante, pero la distancia de una línea a otra, indicaría el uso de un instrumento de múltiples puntas, como un peine (Figura 6c).

Exciso

Experimentalmente se trabajó solo en la urna en estado plástico (Fase III) y se ejecutó utilizando los dedos. Se efectuó una presión considerablemente fuerte como para extraer parte de la arcilla.

En base a la ejecución experimental (Figura 8h), podemos estimar que los alfareros antiguos habrían ejecutado esta técnica a partir de la implementación de una presión constante con el dedo en el sector medio de las urnas. No se descarta la utilización de un instrumento de punta redondeada o cuadrangular para realizar este PTP.

Desde un punto de vista gestual, sería fundamental ejecutar una presión con los dedos con una direccionalidad vertical, de arriba hacia abajo.

Bruñido y bruñido en banda

Para realizar este PTP es necesario que la arcilla se encuentre en estado de cuero (Fase V), implementando como herramienta una piedra lisa y pulida, y las manos (Figura 7h). Experimentalmente se realizaron dos acciones técnicas diferentes en la réplica del cuenco de contorno compuesto, bruñido y bruñido en banda:

  • El bruñido se llevó adelante en el cuerpo superior externo, pasando el instrumento por la pared de forma homogénea con trazos superpuestos, obteniendo una superficie satinada.

  • El bruñido en banda se realizó en todo el cuerpo interno, implementando el mismo procedimiento anterior, evitando la superposición de las bandas, dejando un sector intermedio opaco (Figuras 8i y 8j).

Desde la arqueología, su presencia es un indicativo de un PTP aplicado luego del primer secado. Sobre los gestos, distinguimos sutiles diferencias que se evidencian en la direccionalidad de la traza: (1) Cuencos: la mano hábil que sostiene el canto rodado, ejecutaría movimientos verticales (cuerpo superior externo) y horizontales/oblicuos (sector interno de la pieza), y (2) Urnas: los movimientos serían horizontales y oblicuos, y estarían aplicados en el sector externo del cuello y el cuerpo inferior externo.

Discusión

Cadenas operativas

Los resultados obtenidos permitieron establecer cadenas operativas con similitudes y diferencias (Figura 9). A excepción de las ollas, en todas las formas analizadas encontramos evidencia para estimar que las piezas iniciarían su confección a partir de la base a través del PTP de la plancha. Del borde de dicha plancha iniciaría la confección del cuerpo utilizando la técnica del rodeteado, ubicándolos de forma superpuesta. Sobre la confección del cuerpo, destacamos una particularidad propia de las urnas y la presencia de trazas (arista y resaltes) que permite interpretar la confección de las urnas en dos etapas diferentes. También, interpretamos que el paleteado podría ser el PTP utilizado para la confección del cuerpo superior de los cuencos de contorno compuesto (fractura transversal), la cual no se evidencia en otros ejemplos morfológicos.

Figura 9. Cadenas operativas de las formas cerámicas analizadas.

El siguiente paso consistiría en homogeneizar la superficie de las piezas a partir del alisado, PTP correspondiente al tratamiento de superficie primario.

Luego, durante el Modelado Secundario, los PTP identificados corresponderían principalmente a las vasijas cerradas. Para la confección del cuerpo y el borde curvo divergente, se habría implementado el aguado, una técnica clave en esta etapa de elaboración. En este mismo momento del proceso, se colocarían las asas en cinta en el cuerpo medio de las vasijas. Para unir estos elementos, se utilizarían parches rectangulares de arcilla en estado plástico, los cuales se colocarían alrededor del punto de unión entre el asa y el cuerpo, logrando una adhesión efectiva. Este procedimiento daría como resultado un mayor espesor de la superficie, con la presencia de rebabas características del proceso. Como ya se mencionó, las asas en cinta también estarían presentes en vasos y de forma ocasional en cuencos.

Finalmente, durante el tratamiento de superficie secundario los PTP tendrían finalidades decorativas en dos fases de la arcilla. Durante la fase III, en todas las piezas observamos el inciso, mientras que el exciso aparece en cuencos de contorno compuestos, urnas y ollas, y el pastillaje solo en vasos (n = 1). En fase V es típico encontrar el PTP del bruñido en banda (a excepción de las ollas), mientras que el bruñido está solo en cuencos de contorno compuesto. Por último, el pintado sería una técnica aplicada de manera ocasional en todas las formas, a excepción de urnas y vasos.

Si bien los estudios sobre el modelado son escasos, existen algunos antecedentes en el valle de Abaucán. Feely (Reference Feely2010) llevó a cabo un análisis de los atributos físicos de una muestra de sitios distribuidos en diversas ecozonas. La autora identificó marcas asociadas al rodeteado como técnica de producción primaria en vasijas sin cuello (n = 33) y vasijas con cuello (n = 107), predominando aquellas clasificadas estilísticamente dentro del período Formativo. Adicionalmente, se registró el uso de la técnica de raspado, interpretada como un proceso destinado a homogeneizar la superficie mediante el adelgazamiento de las paredes, la cual fue detectada en un total de 13 fragmentos (con y sin cuello).

Por otro lado, De La Fuente (Reference De La Fuente2007) analizó la evidencia física sobre el modelado cerámico en piezas de colecciones del valle de Abaucán, pero con vasijas pertenecientes al período Pre Inca/Inca, identificando trazas correspondientes a técnicas primarias (rodeteado y estirado) y secundarias (alisado). Adicionalmente, implementó análisis radiográficos, destacando un fragmento de jarra estilo Saujil del sitio de Batungasta (sector medio del valle de Abaucán), que sugiere el uso de dos planchas para la conformación del cuerpo (De La Fuente Reference De La Fuente2007).

Las investigaciones de Feely (Reference Feely2010) y de De La Fuente (Reference De La Fuente2007) no se aproximan desde la metodología mencionada en este trabajo, valiéndose de la propuesta categórica de Rye (Reference Rye1981). Sin embargo, al comparar los resultados notamos similares trazas superficiales, destacando la presencia del rodeteado como técnica principal. Esto permite hipotetizar en un mismo saber hacer a lo largo del Formativo en todo el valle de Abaucán, sostenido hasta la llegada del estado Inca. Para evacuar este interrogante, es necesario retomar las comparaciones entre el sur y el norte del área, pero con criterios metodológicos similares.

Publicaciones recientes sobre la alfarería de sitios de la quebrada de Los Corrales (El Infiernillo, Tucumán, Argentina), implementaron un método similar al expuesto a lo largo de este trabajo (Gramajo Bühler y García Rosselló Reference Gramajo Bühler and García Rosselló2020), sobre una muestra de 45 fragmentos (cuencos y ollas globulares) pertenecientes a los estilos Tafí, Candelaria y Vaquerías, propios del Formativo del lugar. Los autores observaron una tendencia hacia la utilización del rodeteado de cabalgadura externa (88,8% de los casos) como PTP para el Modelado Primario, mientras que los restantes fragmentos (11,2%) pertenecen a cuencos estilo Vaquerías con un rodeteado indeterminado, lo que los llevó a interpretar la diversidad como producto de un saber hacer distinto, vinculado a una producción alóctona (Gramajo Bühler y García Rosselló Reference Gramajo Bühler and García Rosselló2020:355).

Hasta aquí la evidencia de huellas de manufactura, aunque escasa, permite identificar al rodeteado como PTP principal para el levantado de las vasijas durante el Formativo. Sin embargo, denotamos una diferencia de sumo interés sobre el tipo de cabalgadura de los rodetes (superpuestos en Abaucán y de cabalgadura externa en la quebrada de Los Corrales), lo cual indicaría, salvando las distancias, dos tradiciones diferentes conviviendo en el NOA para este momento.

Herramientas y gestos manuales

Sobre las herramientas, observamos una simplicidad en todos los instrumentos, sin la necesidad de la obtención de utensilios especializados. En los estudios experimentales se implementaron objetos de metal, madera y plástico, pero que son fácilmente reemplazables por objetos simples, tales como ramas con puntas de diversas formas, rocas planas, cueros y cantos rodados, que también fueron identificados en algunos contextos arqueológicos (Espiro Reference Espiro2006) y etnográficos (García Roselló Reference García Roselló2009).

Figura 10. Representación de los ritmos gestuales.

La principal herramienta que sostiene cada instrumento es la mano y en base a la disposición, la profundidad de cada traza y las observaciones experimentales se obtuvo información que permitió interpretar posibles gestos técnicos, específicamente sobre ritmos manuales (ver Figura 10 y Tabla 2). Existen algunas secuencias similares, tales como:

Tabla 2. Comparación entre procesos tecnológicos macro, trazas, herramientas, tipo de vasija y ritmos gestuales manuales.

  • La confección de la base (fase III): amasado de la arcilla con ambas manos, confeccionando una plancha usando las palmas de las manos o con instrumento plano, aplicando una gran presión hasta llegar al medio centímetro. Luego se recortaría la plancha de forma circular con algún instrumento punzante.

  • Rodeteado (fase III): a partir de un bollo de arcilla que se estira sobre una superficie plana, con una o ambas manos e implementando una presión considerable, hasta la obtención de un rodete cilíndrico extenso. Cada uno de ellos se adhieren entre sí, colocándolos de forma superpuesta y humedeciendo la superficie superior para una mejor adhesión.

  • Costura (fase III): con la finalidad de homogeneizar la superficie interna y externa implementando una herramienta punzante, realizando continuos movimientos verticales de arriba hacia abajo, generando un arrastre de material que permite la unificación entre rodetes.

Por otro lado, encontramos diferencias, incluso en un mismo PTP dependiendo de la morfología:

  • Paleteado (fase III): utilizando la mano que sostiene un instrumento plano, posiblemente de madera, ejecutando movimientos repetitivos y continuos con la paleta sostenida con la mano hábil, golpeando la pared de la vasija. La mano libre podría estar ubicada en la base del cuenco para sostener la pieza, o en la cara opuesta de la pared donde se estén realizando los golpes. Este PTP solo pudo ser identificado en los cuencos de contorno compuesto.

  • Bruñido (fase V): la mano sostiene un canto rodado, realizando movimientos horizontales hasta conseguir una superficie satinada y homogénea. Observada en algunos cuencos.

  • Alisado (fase III), utilizando un instrumento de superficie irregular que genera incisiones de pequeña envergadura. Se identifican dos movimientos:

    1. 1. En el cuerpo interno de las urnas, la mano introducida dentro de la vasija ejecuta movimientos horizontales y curvos de trayecto corto. Mientras que en la cara externa el movimiento sería vertical.

    2. 2. En los cuencos de contorno compuesto, es clara en el cuerpo inferior externo, donde el movimiento se ejecutaría de forma vertical y oblicua.

  • Aguado (fase III), utilizado para la conformación del borde y cuello de vasijas cerradas. Consiste en la impregnación de un trozo de cuero en abundante agua con el cual se rodea el borde de forma fija y rotando la pieza con la mano libre desde la base. La rotación produce el deslizamiento del cuero por todo el borde y al mismo tiempo, se ejecuta una fuerza leve hacia afuera para generar el cuello divergente.

  • Inciso (fase III): con movimientos de la mano con una direccionalidad lineal, ejecutando movimientos horizontales, diagonales, verticales o la combinación de ellos para el caso de los cuencos de contorno compuesto, y siempre diagonales para urnas, vasos y ollas.

  • Exciso (fase III): para los cuencos de contorno compuesto, el movimiento manual es similar al anterior, pero con un instrumento diferente (elemento de punta rectangular o roma). Para urnas y ollas, se usarían los dedos de la mano, implementando una presión mayor de arriba hacia abajo. No descartamos el uso de un instrumento de punta redondeada o cuadrangular.

  • Bruñido en banda (fase V): utilizando un canto rodado sostenido con la mano hábil. Los movimientos siempre son lineales y con una distancia entre cada traza. Hay diferencias de movimiento:

    1. 1. En cuencos de contorno simple hay movimientos horizontales (cuerpo externo) y horizontal/oblicuo en la mayoría de los casos (pared interna), aunque también es posible encontrar una tendencia vertical (Figura 6m).

    2. 2. En cuencos de contorno compuesto hay movimientos horizontales (cuerpo externo superior) y horizontal/oblicuo (cuerpo interno).

    3. 3. En vasos el movimiento es vertical en la pared externa, a excepción de un caso que también está presente en la pared interna (Figura 6k).

    4. 4. En urnas el movimiento sería horizontal y oblicuo, aplicados en el sector del cuello externo y el cuerpo inferior externo.

En base al análisis gestual, resaltamos dos actitudes puntuales por parte de los alfareros antiguos, una relacionada a decisiones técnicas estructurales (durante el Modelado Primario, tratamiento de superficie primario y Modelado Secundario), y otra que refiere a decisiones técnicas con finalidades decorativas (durante el tratamiento de superficie secundario). Sobre este segundo aspecto, denotamos una clara ubicación de todos los PTP en sectores de las piezas con alta visualización, a excepción del vaso relevado del MATR (Figura 6k).

Consideraciones finales

A lo largo del trabajo exploramos la manufactura de tipos morfológicos con alta representatividad durante momentos Formativos en el sur del valle de Abaucán. Los análisis traceológico y experimentales constituyeron aproximaciones analíticas que permitieron interpretar de forma detallada las diferentes etapas de manufactura, mientras que la implementación de la propuesta categórica de García Roselló y Calvo Trías (Reference Roselló, Jaume and Calvo Trías2013), permitió elaborar cadenas operativas con posibilidad de visualizar la dinámica del proceso de confección dentro de lo estático de la materialidad.

Esta investigación posibilitó observar una secuencia aditiva de técnicas organizadas en etapas, las cuales se aplicarían durante tres estados de la arcilla (fase III-V) con finalidades diferentes. Entre los PTP principales, el rodeteado por cabalgadura superpuesta sería característico para el levantado de las piezas. Una particularidad detectada en las urnas es su confección en etapas, elaborando en un primer momento el cuerpo inferior y posteriormente el superior, para luego unificar las partes, posiblemente para evitar el colapso de la pieza.

Con respecto a la decoración, denotamos una clara decisión de aplicar técnicas en espacios de la vasija con alta visibilidad, determinadas de acuerdo a las características morfológicas de las piezas, a partir de herramientas (además de las manos) con bajo nivel de complejidad. También, la reconstrucción gestual de las manos nos permitió observar algunos movimientos similares, sin embargo, consideramos que las diferencias registradas responderían a decisiones tecnológicas condicionadas por las dimensiones y la forma de las vasijas.

Las investigaciones sobre la alfarería durante el período Formativo en diversas zonas del NOA han demostrado una notable diversidad estilística, sin indicios de especialización o estandarización, siendo la producción mayormente de carácter doméstico. Aunque se trata de una sociedad con una organización social poco estratificada y un patrón de asentamiento disperso, esto no limitó el intercambio de objetos hacia regiones alejadas de su lugar de origen, una situación que también se observa en los grupos humanos responsables de elaborar las vasijas de estilo Saujil del valle de Abaucán (Ratto et al. Reference Ratto, De La Fuente, Vera, Feely, Callegari and Plá2021; Vera Reference Vera2023). Si bien no abundan las investigaciones sobre la etapa del modelado, existe cierta tendencia a considerar al rodeteado como la técnica principal para levantar las vasijas, pero como demostramos en esta investigación, en comparación con los estudios de la quebrada de Los Corrales (Gramajo Bühler y García Rosselló Reference Gramajo Bühler and García Rosselló2020), existe una variación técnica durante el Formativo, demostrando que los estudios de traza constituyen una herramienta analítica de gran importancia para la identificación de elecciones tecnológicas diferentes.

Consideramos necesario seguir trabajando en la experimentación, en búsqueda de interrelacionar los conocimientos artesanales con los arqueológicos y con el fin de mitigar los interrogantes arribados en esta investigación. Entre ellos, explorar de forma exhaustiva las fracturas observadas en el análisis traceológico, debido a que muchas veces las cualidades de dicha traza fueron difíciles de interpretar, ya que la muestra se compone en su totalidad por fragmentos de pastas compactas con escasa presencia de antiplástico, evidenciado previamente a través de estudios petrográficos (Vera y De La Fuente Reference Vera and De La Fuente2023). También, nos proponemos ampliar las variables de análisis, considerando de forma minuciosa algunos Procesos Tecnológicos Pormenorizados que no contemplamos en esta investigación, tales como el pintado y la unión de partes. Para ello, a futuro nos proponemos explorar nuevas muestras de referencia, con el fin de obtener datos que permitan comparar los resultados arribados.

Agradecimientos

Los autores agradecen a la Escuela de Arqueología, Universidad Nacional de Catamarca, por posibilitar el desarrollo de esta investigación. El primer autor agradece al CONICET por la Beca Interna Doctoral otorgada para la elaboración de su trabajo de doctorado. La Dirección de Antropología (Gobierno de la Provincia de Catamarca) extendió los permisos legales correspondientes para llevar a cabo las investigaciones. También, agradecen a Belén Ahumada y Oseas Joel por su colaboración en las réplicas experimentales.

Declaración de financiamiento

Este trabajo ha contado con el apoyo de Escuela de Arqueología, Universidad Nacional de Catamarca (UNCa) a través del subsidio de investigación RSREC-2021-750-E-UNCA-REC.

Declaración de disponibilidad de datos

Los materiales arqueológicos utilizados en esta investigación se encuentran depositados en el Laboratorio de Petrología y Conservación Cerámica, Escuela de Arqueología, Universidad Nacional de Catamarca.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.

Footnotes

1. Sobre esto último, cabe aclarar que los estudios previos en la zona hacen referencia a dicho PTP como “acanalado” (ver Basile Reference Basile2011; Feely Reference Feely2010; Sempé Reference de Gómez Llanes and María1977).

References

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Figure 0

Figura 1. Sector meridional del valle de Abaucán (Catamarca, Argentina).

Figure 1

Figura 2. Presentación de la muestra: (a) variables morfológicas; (b) material fragmentario estilo Saujil; (c) reconstrucción morfológica. (Color en la versión electrónica)

Figure 2

Tabla 1. Resumen de las trazas identificadas en la muestra fragmentaria (N = 140).

Figure 3

Figura 3. Trazas del Modelado Primario: (a) fractura lineal en urna (pieza N°892 de la DPA); (b) fractura transversal en vaso (Pieza TR-054 del MATR); (c) fractura transversal (fragmento de urna); (d) patrón de fracturas lineales en cuenco de contorno compuesto (sitio Canchones); (e) detalle de fractura lineal con fondo regular. (Color en la versión electrónica)

Figure 4

Figura 4. Trazas del Modelado Primario y del Tratamiento de Superficie Primario. Variación de concavidad/convexidad y alisado (a) tendencia horizontal; pieza N°892 de la DPA y (b) fragmento MOR 049 del sitio Canchones; (c) detalle de la pared externa del cuenco de contorno compuesto (fragmento LF117), de textura rugosa (alisado), resaltando en rojo las bandas (Bruñido en Banda); (d) fragmento de cuenco de contorno compuesto (LF31-11). Se observa el alisado del cuerpo inferior, con algunas bandas (señaladas en rojo), contrastantes con el cuerpo superior, señalando el punto de inflexión (negro). (Color en la versión electrónica)

Figure 5

Figura 5. Trazas del Modelado Primario y el Modelado Secundario: (a y b) fragmentos LF2-11 y LF7-4. La línea punteada divide las diferentes texturas de los dos aspectos de la superficie (alisado y aguado); (c) detalle de la pared interna de borde y cuello del fragmento LF 003. La línea punteada divide las diferentes texturas de los dos aspectos de la superficie. Se destaca la marca de agua; (d) detalle de la disposición diagonal de la fractura transversal de los fragmentos LF7-11 y LF16-11; (e) detalle de cara externa del cuenco de contorno simple (Pieza TR-420(24) del MATR), destacando el asa tipo mamelón; (f) asas en cinta (urnas); (g y h) trazas de aristas y resaltes correspondiente a urnas (fragmento LF024 y LF142 respectivamente). (Color en la versión electrónica)

Figure 6

Figura 6. Trazas del Tratamiento de Superficie Secundario: (a–d) detalle de inciso; (e) detalle de las hendiduras de disposición vertical (fragmento LF4-11; olla); (f) detalle de la traza acanalada (exciso), fragmento LFMOR.10.3; (g) detalle de las hendiduras (fragmento urna); (h) bruñido en banda de disposición horizontal/diagonal, cara interna de cuencos de contorno compuesto; (i) detalle de las trazas aristas y resaltes (pastillaje) y acanaladuras (inciso), con disposición diagonal y vertical (Pieza TR-054 del MATR); (j) detalle de la disposición del Bruñido en Banda en la cara interna. Fragmento MOR003; (k) detalle de la direccionalidad vertical del vaso en cara interna (Pieza TR-054 del MATR); (l) detalle de las bandas (PTP pintado), con superposición con el bruñido en banda. Cuenco TR063 (18) del MATR; (m) detalle de la disposición vertical del Bruñido en Banda. Cara interna de cuenco de contorno simple (Pieza 878 de la DPA); (n) cara interna de cuello y borde (fragmento LF4-11; olla) con bandas (pintado en negro). (Color en la versión electrónica)

Figure 7

Figura 7. Experimentación: (a) réplica de urna; (b) réplica de cuenco de contorno compuesto; (c) confección de base a través de plancha; (d) bases fragmentadas en estado plástico; (e) confección de base a través del estirado; (f) proceso de rodeteado; (g) ejecución del inciso; (h) ejecución del bruñido en banda. (Color en la versión electrónica)

Figure 8

Figura 8. Experimentación: (a) variación de concavidad/convexidad (urna); (b) alisado (dedos); (c) alisado (sierra); (d) aguado con cuero de superficie rugosa; (e) aguado con cuero de superficie lisa; (f) aguado usando los dedos; (g) detalle de inciso; (h) detalle de exciso (urna); (i y j) detalle de bruñido en banda en cuerpo interno de cuenco de contorno compuesto. (Color en la versión electrónica)

Figure 9

Figura 9. Cadenas operativas de las formas cerámicas analizadas.

Figure 10

Figura 10. Representación de los ritmos gestuales.

Figure 11

Tabla 2. Comparación entre procesos tecnológicos macro, trazas, herramientas, tipo de vasija y ritmos gestuales manuales.