1. Introducción
A mediados del siglo XIX la afición por la Economía Política era una nueva moda que arraigaba en España, explicaron Benito Pérez Galdós en uno de los Episodios Nacionales y Antonio Flores en Ayer, hoy y mañana.Footnote 1 Seguramente contribuyó a provocar tal sensación la noticia de la creación en diciembre de 1856 de la Sociedad de Economía Política y sus primeras reuniones, que recibieron considerable atención en la prensa. Al nombre se le añadió poco más adelante el adjetivo “Libre” y Sociedad Libre de Economía Política sería el rótulo que acabaría por imponerse, incluso en sus escasas publicaciones propias.Footnote 2
La constitución de tal asociación no fue singularidad española, porque se crearon por entonces otras en distintos países europeos con nombres similares (Augello y Guidi, Reference Augello and GUIDI2001). En 1842 nació la Société d’Économie Politique de París, en 1852 la Società di Economia Politica en Turín, en 1855 la Société Belge d’Économie Politique y hasta en 1858 se estableció en San Petersburgo una Sociedad de Economía Política. Antes, en 1822, se había instituido en Londres el Political Economy Club.
Por otra parte, la creación de la Sociedad se inscribe también en un momento de fortalecimiento de los procesos asociativos culturales, políticos, recreativos o científicos, que fue intenso en la España de mediados del XIX. El movimiento liberal creó nuevos espacios de sociabilidad como forma de configurar una sociedad civil moderna. Se ha hablado de la existencia en esos años de un proceso de modernización asociativa en España, que se puede ilustrar con el aumento del número de sociedades científico-culturales y de sus miembros.Footnote 3
La importancia de la Sociedad Libre de Economía Política en la difusión del pensamiento económico liberal en la España de la época ha sido ampliamente reconocida por la historiografía. En particular, se habla de ella en los trabajos sobre la llamada Escuela economista, el colectivo que ejerció, en palabras de Lluch y Almenar (Reference Lluch, Almenar and Fuentes Quintana2000, p. 158), una “hegemonía extraordinaria” en el pensamiento económico español de mediados del siglo diecinueve.Footnote 4 Sin embargo, no existe hasta el momento un estudio completo de la Sociedad.
El único trabajo específico sobre la misma es el de Almenar y Llombart (Reference Almenar, Llombart, Augello and Guidi2001), cuyo objetivo principal era situarla en el marco del movimiento europeo de creación de sociedades similares; se trataba de un estudio valioso, pero introductorio, o más bien era una guía que invitaba a profundizar en el tema. Tomándolo como referencia, se han hecho alusiones a algunos aspectos de la misma en otros trabajos, como Román (Reference Román2003), Perdices y Reeder (Reference Perdices and Reeder2003), Martín Rodríguez (Reference Martín Rodríguez, de Orduña and Zarauz2006) y Almenar (Reference Almenar and Rodríguez2016). Sin embargo, seguían quedando muchos cabos sueltos. Faltaba precisar la verdadera cronología de la Sociedad, conocer cuántos fueron los socios, quiénes los protagonistas principales y cómo era la estructura organizativa, así como tener un inventario completo de los temas abordados y las posiciones representadas en los debates. Dar respuesta a los interrogantes mencionados es el propósito del presente trabajo.
Reconstruir la historia completa de la Sociedad no ha sido tarea fácil, porque no se conservan documentos de la misma, apenas realizó publicaciones propias dando cuenta de sus trabajos y ninguna explicando su estructura organizativa, a diferencia de otras sociedades relacionadas de la misma época, como la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas. En este caso, solo se cuenta con la prensa de aquel tiempo y parcos testimonios de alguno de los protagonistas que vivió de cerca los hechos.Footnote 5
Afortunadamente, la Sociedad tuvo hasta cuatro órganos de prensa oficiales u oficiosos, cuyas colecciones hemos podido reconstruir al completo en archivos diversos españoles y extranjeros y que publicaron amplios extractos de las discusiones internas y noticias de los socios y órganos directivosFootnote 6: El Economista (1856–1857),Footnote 7 La Tribuna de los Economistas (1857–1858),Footnote 8 la Gaceta Economista (1860–1868)Footnote 9 y el más desconocido y efímero, La Voz del Siglo (1868–1869).Footnote 10 Únicamente en los 18 meses que van de la desaparición de La Tribuna (octubre de 1858) a la aparición de la Gaceta (mayo de 1860) y en el momento final, se cuenta solo con la prensa general, que ofrecía información de las sesiones, pero a menudo sumaria. También en el Journal des Économistes y en L’Économiste Belge se encuentran algunas referencias.
Con la investigación de las nuevas fuentes se han podido realizar los avances que se explican a continuación. Se ha precisado la cronología, que es diferente y más amplia de la hasta ahora considerada. Era bien conocido que nació en diciembre de 1856, pero se desconocía su final; nosotros hemos documentado una actividad intensa hasta 1866 y muy intermitente entre 1868, cuando parece renacer, y finales de 1873, en que definitivamente desaparece.Footnote 11
Los protagonistas de su desarrollo y el funcionamiento interno de la Sociedad eran otras de las lagunas sobre las que no se tenía conocimiento. Era sabido que la Sociedad fue producto de la Escuela economista, pero Almenar y Llombart (Reference Almenar, Llombart, Augello and Guidi2001, p. 116) ya avisaron sobre los desiguales niveles de compromiso de sus miembros. Con la nueva información de que ahora disponemos, se ha podido relativizar la importancia de los distintos socios, destacando a los principales protagonistas. Por otra parte, existía un amplio consenso en que su funcionamiento fue muy similar al de la Société d’Économie Politique de París, pero en la práctica existieron diferencias.
En total, durante sus años de existencia se celebraron 96 reuniones, que son muchas más de las hasta ahora sabidas, cuyo contenido hemos podido conocer en detalle en muchos casos y en menor grado en algunos. Esto nos permite aportar, por primera vez, una lista completa de los temas debatidos y su secuencia, lo que ilustra sobre las principales cuestiones que preocuparon a los economistas liberales españoles de aquel momento.Footnote 12
En suma, el trabajo ofrece una visión más completa y acabada de la Sociedad Libre de Economía Política, que permite comprender mejor el sentido de su presencia en la difusión del liberalismo económico y en la vida pública española en un momento clave. Darla a conocer es el objeto que pretende el presente trabajo.
Tras esta introducción el resto del trabajo consta de otros cinco apartados. En el inmediato se examina la cronología de la Sociedad, los modelos en que se inspiraron sus promotores y los aspectos organizativos de la misma. En el siguiente, el personal, con especial atención a sus principales protagonistas. Después, se analizan los temas tratados en las sesiones. El penúltimo apartado describe el final de la Sociedad. Para terminar, unas breves conclusiones tratan de interpretar el sentido de la Sociedad Libre de Economía Política.
2. Creación y funcionamiento
La creación de la Sociedad hay que comprenderla en el marco del proceso de difusión de la Economía Política en la España de mediados del XIX, que ha sido ya ampliamente estudiado. En su interesante síntesis Almenar (Reference Almenar and Quintana2000, p. 61) señaló que hasta los años cuarenta la influencia predominante había sido la de Jean Baptiste Say, pero desde ese momento la primacía correspondió a Frederic Bastiat y “la Escuela Economista francesa, en general”.Footnote 13 El influjo de este grupo fue tanto doctrinal como en aspectos organizativos. En el plano doctrinal, defendían la propiedad privada y la libertad individual y, con matices, creían que la intervención del Estado debía limitarse a garantizar la igualdad ante la ley y la preservación del orden público. Dentro de esta defensa del liberalismo, el librecambio sobresalía como una de las formas más importantes de libertad económica. En aspectos organizativos, la creación del Journal des Économistes y de la Société d’Économie Politique jugaron un papel decisivo en la consolidación y difusión de sus ideas. La Escuela economista española siguió en general dichos patrones doctrinales y organizativos y a la creación de periódicos como El Economista le sucedió la formación de la Sociedad Libre de Economía Política.
Los promotores de la Sociedad fueron Laureano Figuerola, Manuel Colmeiro y Gabriel Rodríguez, quienes habían asistido en septiembre de 1856 como representantes oficiales de los ministerios de Hacienda y Fomento al Congreso Internacional de Reformas Aduaneras, celebrado en Bruselas. Allí se acordó constituir asociaciones nacionales en defensa de reformas arancelarias liberales. Al regresar asistieron en París a una reunión de la Société d’Économie Politique.Footnote 14 Ya en España le ofrecieron a Alejandro Mon, como persona representativa, presidir la asociación librecambista, pero ante las demoras y la indecisión de éste acordaron comenzar por una asociación más neutra que creara un ambiente propicio a la difusión de las ideas económicas y, al cabo, impulsara la asociación librecambista (Serrano Sanz, Reference Serrano Sanz2017). Esa fue la razón que explica inicialmente la existencia de la Sociedad de Economía Política.
La primera noticia de que se iba a constituir una sociedad para debatir periódicamente sobre economía la adelantó el 5 de diciembre de 1856 el periódico El Economista, fundado y dirigido por Gabriel Rodríguez y José Echegaray: “Tenemos entendido que se va a crear una sociedad de Economía política a imagen de la que existe en París. Su único objeto será reunir todos los meses en un sencillo banquete a los hombres dedicados por afición o profesión al estudio de esta ciencia, para discutir de sobremesa, sin pretensión alguna, sobre las cuestiones económicas que se crean de mayor interés”.
A continuación, Figuerola, Colmeiro y Rodríguez convocaron una reunión preparatoria el 27 de diciembre de 1856, que resultó ser fundacional. Asistieron 21 personas, que no solo acordaron constituir la Sociedad de Economía Política, sino que tomaron todas las decisiones relevantes sobre su funcionamiento, incluido el nombramiento de una primera Junta directiva, compuesta por Figuerola, Colmeiro y Cipriano Segundo Montesino, como presidentes, y Gabriel Rodríguez y José Luis Retortillo, como secretarios. Convocaron también una reunión para el día 2 de enero inmediato, a la cual invitaron a otros potenciales interesados.Footnote 15
Aunque esta última es la fecha que se toma en ocasiones como punto de partida oficial de la Sociedad, consideramos más apropiado el 27 de diciembre, porque en la siguiente estaba todo decidido y fue una reunión ordinaria. El 2 de enero se celebró en la Fonda del Cisne una comida de 38 personas, que pagaron 40 reales por cubierto, a la que fueron invitados los directores de varios periódicos con la intención de que contribuyeran a difundir la Sociedad, algo que, en efecto, hicieron. Tras la comida se pasó directamente a debatir sobre dos temas, bajo la presidencia de Figuerola: “Examen del desarrollo de los estudios económicos en España”, de la que fue ponente Colmeiro y “Crisis actual de subsistencias”, a cargo de Félix Bona. Con ambos se pretendía ilustrar el amplio rango de cuestiones que se proponía abarcar la Sociedad, tanto las más teóricas o generales, como las inmediatas o de actualidad.Footnote 16
Que la Sociedad formaba parte del movimiento europeo mencionado, y que las de Francia y Bélgica fueron su inspiración y sus interlocutores naturales, no ofrece dudas. En la reunión del 2 de enero se acordó, a petición de Colmeiro, que se diese cuenta a ambas de la creación de la española y de su interés por mantener una relación cordial con ellas. El eco fue inmediato, así como la respuesta positiva para mantener dichas relaciones.Footnote 17
En 1858, las tres sociedades acordaron discutir sobre un mismo tema: la obligatoriedad de la educación de los hijos por parte de los padres, tras haberse tratado esta cuestión en un congreso celebrado en Fráncfort.Footnote 18 Asimismo, siempre que tuvieron la oportunidad, los economistas españoles asistieron a sesiones de la Sociedad parisina. Así lo hicieron, por ejemplo, Pastor y Carballo a su vuelta del Congreso sobre el impuesto celebrado en Lausana en 1860, Gabriel Rodríguez en octubre de 1864, cuando viajó a París como secretario de una comisión sobre ferrocarriles y Figuerola en 1873.Footnote 19 En 1859 fueron nombrados miembros de la Sociedad francesa Figuerola, Rodríguez y CarballoFootnote 20 y, un año más tarde, la española hizo lo propio con un listado de asociados extranjeros, que incluía algunas de las personalidades más importantes de otras sociedades.Footnote 21 En cambio, solo tenemos constancia de que asistieran a reuniones en Madrid dos miembros pertenecientes a sociedades extranjeras, Manuel García Quijano, español residente en París y tesorero de la Sociedad francesa, y Pascal Duprat, miembro de la belga a quien se homenajeó con un banquete en 1868.
De las dos sociedades, la francesa tenía mayor entidad, prestigio y tradición, por lo que siempre era la primera referencia. Por ello, no es extraño que en su sesión fundacional se acordara que las bases de la Sociedad serían las que regían la de París.Footnote 22 Sin embargo, en la práctica las reglas de funcionamiento adoptadas por la española se fueron acomodando a las circunstancias y acabaron siendo más cercanas a las de la Sociedad belga, e incluso a la londinense, que a la parisina.
Por ejemplo, las sesiones a la francesa, con comida previa, solo duraron un año. En diciembre de 1857 las fondas fueron sustituidas por cafés y las comidas por un té.Footnote 23 Más adelante, se abandonaron también los cafés y, a partir de 1861, las reuniones pasaron a celebrarse en locales de la Revista de Obras Públicas, en la Carrera de San Jerónimo 22, 2º. En 1865 la revista se trasladó al número 21, principal, de la misma calle, que también se convirtió en sede de la Gaceta Economista, y allí tuvieron lugar las siguientes reuniones de la Sociedad. Tampoco se mantuvo estrictamente la periodicidad mensual, sino que se convocaron sesiones adicionales cuando la discusión de un tema se prolongaba.
Otras diferencias formales refuerzan la idea de que la Sociedad francesa pudo ser la inspiración, pero estuvo lejos de ser el modelo práctico de la española. Así, ésta agrupó sus reuniones en temporadas que empezaban en otoño y acababan en primavera generalmente, al igual que el Club de Londres, mientras que la francesa realizaba una reunión mensual a lo largo de todo el año.Footnote 24 Asimismo, la Sociedad española anunciaba los temas a debatir con anterioridad, siguiendo el ejemplo de la belga y del Club de Londres, a diferencia de la francesa donde los temas se elegían al principio de cada reunión por mayoría de asistentes.Footnote 25 Tanto en la española como en el Club de Londres, los nuevos miembros debían ser propuestos y votados por el conjunto de la Sociedad, mientras en la francesa eran aceptados por el Comité directivo.Footnote 26
La prensa fue otro factor diferencial con la Sociedad francesa. Esta tuvo desde el principio un órgano propio, el Journal des Économistes, mientras la española estuvo a merced de los ofrecimientos que le hicieron diversos periódicos, a los que se daba el título de portavoz oficial, y de la suerte de estos. Por tal motivo acabó teniendo hasta cuatro portavoces, todos ellos muy diferentes entre sí y ninguno exclusivo de la Sociedad.
La Sociedad Libre de Economía Política tuvo una vida muy activa hasta la primavera de 1866, pues celebró hasta entonces 93 reuniones, casi tantas como la francesa en el mismo periodo (118 sesiones) y muy por encima de la belga (29 sesiones). También se reunió más veces que el Political Economy Club de Londres, que lo hizo en 70 ocasiones. En la primera mitad de 1866 la convulsa situación política española de los últimos momentos del reinado de Isabel II atropelló las actividades de la Sociedad. Tras la sublevación de Prim en Villarejo de Salvanés, la de los sargentos de San Gil y la caída de O’Donnell en julio, el nuevo Gobierno Narváez restringió el derecho de reunión y la Sociedad dejó de reunirse hasta la Gloriosa.
El 2 de noviembre de 1868 se celebró una nueva reunión en un ambiente de cierta euforia porque los economistas estaban en el poder. La que de momento se llamó segunda etapa fue, sin embargo, muy diferente de la anterior, realmente un epílogo, pues la Sociedad solo momentáneamente pareció recobrar el pulso, como más adelante se explicará. Desde mediados de 1869 se desvaneció hasta diciembre de 1873, cuando tuvo lugar la última reunión; después no hemos encontrado más noticias.
Inicialmente, como se ha señalado más atrás, se nombraron tres presidentes y dos secretarios y se estableció el compromiso de proceder anualmente a la renovación de cargos. Esto era algo que se hacía en la primera reunión de cada nuevo curso, habitualmente en noviembre o diciembre. Para la segunda temporada se reeligió a los mismos y se nombraron otros cuatro presidentes (Antonio Alcalá Galiano, Facundo Infante, Eugenio Moreno López y José Giménez Serrano). Más que presidentes en sentido tradicional se trataba de aquellos a quienes se les confería autoridad para presidir las sesiones.
Esta es la tónica hasta diciembre de 1862, cuando, entonces sí, se nombró un presidente único de la Sociedad Libre de Economía Política, Laureano Figuerola, que lo será hasta el final de la organización. Quienes le acompañaban en la presidencia pasan a ser denominados a partir de ese momento, presidentes de sesión.Footnote 27 En 1866, cuando la Sociedad entra en hibernación, había un presidente, once presidentes de sesión, cuatro secretarios y un contador. En octubre de 1868, cuando comienza la segunda época, la estructura de presidente (Figuerola) y presidentes de sesión se mantiene, aunque Gabriel Rodríguez aparece como secretario general y hay dos secretarios y un contador.
En varios momentos se producen, por supuesto, algunos cambios de personas, siempre menores, porque la columna vertebral de la Sociedad se mantiene y, a menudo, se trata de ascender a secretarios que pasan a ser presidentes de sesión o a jóvenes que se incorporan a la estructura organizativa como secretarios.Footnote 28
3. El personal
Las personas que aparecen vinculadas a la historia de la Sociedad Libre de Economía Política tuvieron, como es lógico, papeles muy diversos en la misma. Se pueden establecer cuatro círculos concéntricos, de menor a mayor protagonismo: los inscritos, los asistentes a reuniones, los intervinientes en las mismas y quienes ocuparon cargos en la Sociedad. El carácter último lo dieron los más destacados entre quienes asumieron funciones directivas, que además fueron, con notable diferencia, los que asistieron a más reuniones, intervinieron en más ocasiones y lo hicieron con más regularidad. Veamos esos círculos y nos detendremos en los principales protagonistas.
Sobre los dos círculos más amplios (inscritos y asistentes a las sesiones) no tenemos cifras exactas, porque no hay documentación o publicaciones de la Sociedad que las reflejen. Sin embargo, a partir de la prensa hemos podido reconstruir los números mínimos, que pueden dar una idea del tamaño y la composición de la Sociedad, porque los periódicos que actuaron como portavoces y, en ocasiones algún otro diario, dieron noticia en la mayor parte de las sesiones de quiénes se incorporaban como nuevos socios y también de los asistentes. Solo en 15 de las 96 sesiones la prensa proporcionó el número de los intervinientes, pero no el de asistentes; y, salvo en tres ocasiones, siempre proporcionó el presidente de cada sesión. Por otro lado, tampoco se sabe nada de las posibles bajas. Aun con tales limitaciones, hemos podido identificar un mínimo de 385 socios inscritos, una cifra considerable para la época, que acaso refleja el factor de moda relatado por la literatura.
Si de los inscritos se pasa a los asistentes de los que consta participaran en alguna sesión -con las limitaciones mencionadas- el número se reduce a 330, de los cuales 133 asistieron solo a una sesión. A 10 o más sesiones asistieron 63 socios y a 20 o más un total de 26. En ese grupo estaban, lógicamente, los más activos, aunque también había diferencias entre ellos, desde Gabriel Rodríguez que asistió a 78 sesiones hasta Francisco Javier Bona que lo hizo en 21 ocasiones. Por temporadas el número fue relativamente estable, entre 21 y 32 asistentes por sesión de promedio en las ocho temporadas para las que hay información.Footnote 29
Una información todavía más precisa sobre el protagonismo relativo de los diferentes miembros de la Sociedad la proporciona el tercer círculo, el número de quienes consta que intervinieron en alguna sesión.Footnote 30 En total, 77 socios intervinieron en los debates, aunque 31 de ellos lo hicieron solo una vez, lo que resulta anecdótico respecto a su protagonismo. En el otro extremo figuran los 12 que intervinieron en 10 o más ocasiones y de forma estable en la historia de la Sociedad. Todos menos uno, Faustino Rodríguez San Pedro (que lo hizo 12 veces desde posiciones críticas con el liberalismo económico),Footnote 31 formaron parte de los órganos directivos y compartían los postulados de la Escuela economista. Destacan Félix Bona, que intervino en 45 ocasiones, Laureano Figuerola en 35 y Gabriel Rodríguez en 34. En conjunto, venían a intervenir un promedio de 4 ó 5 socios por sesión, excepto en la primera temporada cuando ese número fue el doble.
Los auténticos protagonistas de la Sociedad Libre de Economía Política, el círculo más estrecho, estuvo formado por quienes ocuparon los cargos directivos: presidente, presidentes de sesión, secretarios y contadores (Reference EchegarayCuadro 1). Ellos fueron, además, quienes encabezaron los listados de asistencias, intervenciones y las propuestas de temas para la discusión. El perfil profesional, político y social de este grupo reducido y determinante era variado, aunque no en exceso, y entre ellos existían también relaciones personales. En cambio, el perfil de su ideología económica era homogéneo en su defensa del liberalismo económico, y, en particular, del librecambio, con algunos matices. En suma, la Sociedad Libre de Economía Política fue un producto de la llamada Escuela economista.
Cuadro 1. Los protagonistas de la Sociedad Libre de Economía Política

Notas: Puesto directivo: P: Presidente; SG: Secretario General; PS: Presidente de Sesión; S: Secretario; C: Contador.
Profesión: C: Catedrático; I: Ingeniero; E: Empresario; P: Periodista; A: Abogado; M: Militar.
Partido político: P: Progresista; D: Democrático; M: Moderado; UL: Unión Liberal.
Puesto político: D: Diputado; M: Ministro; S: Senador; PS: Presidente del Senado.
Puesto ARAA (Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas): P: Presidente; SG: Secretario General; VP: Vicepresidente; S: Secretario; V: Vocal; C: Contador.
En el ámbito formativo, había un claro predominio de juristas con interés en la economía e ingenieros; Echegaray (Reference Echegaray1917, III, p. 203) llegó a decir en sus Recuerdos que a las reuniones se les denominaba “de los economistas y de los ingenieros”. En el ejercicio profesional eran mayoría los catedráticos, ingenieros y empresarios del mundo financiero. A menudo combinaban el ejercicio profesional con otras actividades, como el periodismo y la política. En este último aspecto, las tendencias dominantes eran demócratas, aunque tampoco faltaban progresistas, unionistas, e incluso, algún moderado. El grupo reducido era representativo del conjunto de los miembros conocidos de la Sociedad, cuando menos de la parte más dinámica y comprometida de la misma.
Entre los catedráticos estaban en el grupo inicial Figuerola, Colmeiro, Carballo y Giménez Serrano. Más tarde se incorporaron Santiago Diego Madrazo y Joaquín Ma Sanromá, al llegar a Madrid desde Salamanca y Santiago, respectivamente; también el joven Segismundo Moret.Footnote 32 Carballo y Giménez Serrano murieron prematuramente y Colmeiro se alejó de forma voluntaria, pues no volvió a intervenir después de 1858, quizá porque prefería las bibliotecas a los centros de relación, como dijo Melchor Salvá en su necrología de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
El grupo de los ingenieros estaba formado inicialmente por Gabriel Rodríguez, Cipriano Segundo Montesino y José Echegaray, todos ingenieros de Caminos y profesores en la Escuela. El segundo había traducido en 1855 los Principios de Economía Política de McCulloch, había sido director de Obras Públicas durante el Bienio progresista y después estuvo muy vinculado al mundo de los ferrocarriles. Gabriel Rodríguez y José Echegaray habían fundado El Economista, primer portavoz de la Sociedad y habían estado entre los promotores de la Revista de Obras Públicas, creada en 1853. El otro ingeniero del grupo dirigente fue José Monasterio, profesor en la Escuela de Minas y muy cercano personalmente a Echegaray, según explicó éste. Además, en el grupo inicial estaban los ingenieros José Canalejas Casas y Eduardo Saavedra. La adopción de la sede de la Revista de Obras Públicas como lugar de reuniones ilustra el papel de los ingenieros de Caminos en la Sociedad Libre de Economía Política.Footnote 33
El tercer grupo, el de los financieros, solo contaba al principio con los dos Bona (Juan Eloy y su hijo Félix), aunque al final del primer año se vio reforzado por Luis Ma Pastor y su hijo Enrique. Todos estaban vinculados a la compañía de seguros La Española, en la que Pastor era propietario y director general y Félix Bona, subdirector general. Secretarios generales de la compañía y, a la vez, secretarios de la Sociedad de Economía Política, fueron Enrique Pastor y José María Alonso de Beraza.Footnote 34 Este grupo fundará La Tribuna de los Economistas y la Gaceta Economista, dirigidas, respectivamente, por Pastor hijo y Beraza, y órganos sucesivos de la Sociedad Libre de Economía Política tras desaparecer El Economista en julio de 1857. La alianza de economistas e ingenieros se ilustra con el hecho de que la Revista de Obras Públicas y la Gaceta Economista compartieran la sede de la Carrera de san Jerónimo 21, desde 1865; precisamente el lugar donde la Sociedad celebraba las sesiones.
Presentar una apariencia de pluralidad política y en las ideas económicas fue un objetivo que desde el principio se propuso la Sociedad, manteniéndose ajena a todo partido político e invitando a sus sesiones a hombres de todas las opiniones. Así lo ejemplificaron en política si atendemos a su primera Junta directiva, ya que, de los cinco componentes, dos eran progresistas, Figuerola y Montesino, uno moderado, Retortillo, otro unionista, Colmeiro, y uno demócrata, Gabriel Rodríguez.Footnote 35 Esta fue la tendencia en los primeros años, añadiendo a la Junta a finales de 1857 y 1858 a personajes afines al partido moderado, Alcalá Galiano, Luis María Pastor y Segovia, al progresista, Facundo Infante, a la Unión Liberal, Eugenio Moreno López y Giménez Serrano, y al grupo democrático, Echegaray. Sin embargo, a partir de la década de 1860 hubo ya un sesgo hacia los tres partidos que en 1868 protagonizarían La Gloriosa, en particular, los demócratas. La Unión Liberal y el partido progresista añadieron algún nombre a la dirección de la Sociedad como Carballo y Madrazo, respectivamente; pero serán los demócratas quienes dominen el perfil político con Sanromá, Félix Bona o Moret. Con Alcalá Galiano fallecido y Pastor alejado del partido moderado, la Junta directiva de la última temporada en 1865 contará únicamente con dos conservadores, tres progresistas, cuatro unionistas y siete demócratas, una imagen que persistirá también en 1868.
En conjunto, quienes tuvieron algún cargo en la Sociedad formaban un grupo de 23 personas, aunque no todos jugaron el mismo papel. Con la información más completa de que ahora se dispone, se puede señalar que los dos personajes más destacados de la Sociedad Libre de Economía Política, sus auténticos líderes, fueron Laureano Figuerola y Gabriel Rodríguez. Ambos estuvieron en el origen de la Sociedad como promotores, Figuerola fue presidente de la misma todo el tiempo (acompañado primero, y en solitario después), mientras Gabriel Rodríguez fue primer y perpetuo secretario, aun sin el título formal, que no aceptó. Por supuesto, también estuvieron entre los más asiduos y regulares asistentes e intervinientes.
4. Los temas a debate
En el conjunto de las 96 sesiones que celebró la Sociedad a lo largo de los diecisiete años de su existencia se discutieron 41 cuestiones diferentes (Cuadro A1). La duración de cada uno de los debates fue muy dispar entre unos temas y otros. Lo más habitual fue que cada tema ocupara entre dos y cuatro reuniones, pero hubo días en que se debatieron dos cuestiones y algún tema llegó a ocupar once sesiones.
Al igual que en las Sociedades de París y Bruselas, los temas fueron tratados casi siempre desde un punto de vista aplicado, estando la mayor parte de las cuestiones relacionada con problemas específicos de la España de la época. Tan solo en las primeras reuniones se habló de cuestiones teóricas, como “Examen del desarrollo de los estudios económicos en España” o “Carácter y límites de la ciencia conocida con el nombre de Economía Política”. En adelante, aun cuando el tema propuesto parecía más teórico que aplicado, se trató de dar a los debates un carácter más práctico que científico, facilitando la difusión de las bondades del liberalismo económico entre la opinión pública. Acaso sea oportuno recordar con Schumpeter, ([1954] Reference Schumpeter1994, p. 434) que en la Europa de entonces se vivía un ambiente generalizado de “madurez científica”, que impulsaba a los economistas hacia el estudio de la aplicación práctica de principios generales.Footnote 36 Al igual que sus contemporáneos liberales franceses y belgas, los economistas españoles tuvieron una especial preocupación por la política económica.
Como corresponde a esa tarea, los temas fueron muy variados, aunque la mayor parte se puede agrupar en torno a tres grandes cuestiones: el despliegue del sistema de libertad económica, la política comercial y las finanzas. Entre las tres cubren 31 de los 41 temas abordados y se debatieron en 80 de las 96 sesiones.Footnote 37
De las tres, el despliegue del sistema de libertad económica fue la que más tiempo consumió (50 sesiones), sobre la que más intervenciones hubo (190)Footnote 38 y la que estuvo más continuadamente presente con un total de 14 cuestiones. A mediados del diecinueve la economía española estaba sometida todavía a un intenso conjunto de intervenciones de los poderes públicos, provenientes del Antiguo régimen y la década moderada, y el programa de liberalización con el que estaba comprometida la Escuela economista tenía múltiples facetas.
Algunas estaban directamente relacionadas con el propósito de redefinir el intervencionismo en la economía para ampliar los márgenes de actuación de los agentes económicos. Por ejemplo, en 1857 se planteó como tema: “¿Hasta dónde debe llegar en nuestro país la intervención del Gobierno respecto a la industria minera, agrícola y manufacturera, para favorecer su desarrollo y perfección?” y en 1859 “¿Conviene que el Gobierno tenga intervención en el establecimiento y operaciones de los bancos?”. Pero otras parecían pertenecer más bien a debates puramente teóricos; así en 1860 se planteó: “¿Cuáles son los límites de la acción del Estado en sus relaciones con el individuo?” y también “¿Conviene la aplicación de la libertad al orden económico de las naciones, hasta el punto de suprimir los códigos de comercio?”. En ocasiones se trataba de examinar políticas que parecían ir contra la tendencia liberalizadora; por ejemplo, la creación de teatros nacionales en 1864. La coyuntura también se abordaba desde esta perspectiva; así en 1866, en plena crisis ferroviaria, se planteó el “Examen de la legislación vigente sobre las vías de comunicación en general, y en particular sobre los ferro-carriles, y de la situación actual de estos en nuestro país”.
La definición del marco de actuación del Estado era, en consecuencia, fundamental y resultaba fácil establecer los grandes principios desde una óptica liberal. Así, Pastor (Reference Pastor1861, pp. 7, 16) consideraba que las atribuciones del Estado constituían el punto de partida de las doctrinas económicas y establecían la línea divisoria entre las dos grandes escuelas, la comunista, proteccionista, socialista y doctrinaria, por un lado, y la filosófica, moderna, racionalista y economista radical o librecambista, por el otro. Esto se traducía para los economistas liberales en que el Estado únicamente debía crear un marco institucional donde el individuo pudiera desenvolverse libremente, garantizando la seguridad, la justicia y el orden, así como el principio de igualdad para todos los intereses.Footnote 39
Sin embargo, cuando se descendía de los grandes principios a las políticas concretas, podían surgir discrepancias. Por ejemplo, en 1858 se discutió sobre si debía ser obligatorio por ley para los padres garantizar la educación de sus hijos, y Figuerola se mostró a favor, mientras Gabriel Rodríguez y Echegaray consideraron que era una intrusión del Estado en la libertad personal.Footnote 40 También se mostró partidario Figuerola en 1859 de la intervención del Gobierno en el sistema bancario en ciertas condiciones, frente a Félix Bona y Carballo.Footnote 41 Las discrepancias siguieron aflorando en los años siguientes. En 1864, cuando se debatió sobre la libertad de testar, Gabriel Rodríguez y Pastor opinaron a favor del derecho a vincular, mientras Carballo, Madrazo y Félix Bona estuvieron en contra.Footnote 42
La segunda de las grandes cuestiones fue la política comercial, con un total de 10 temas debatidos a lo largo de 21 sesiones, en las que hubo 91 intervenciones. Y eso que el tema decayó a partir de abril de 1859, cuando se creó la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas, que pasó a tener mayor protagonismo. La creación de la Asociación fue empeño de la Sociedad desde el principio. Ya en la segunda sesión Gabriel Rodríguez propuso debatir sobre la “Conveniencia de extender a nuestro país la Asociación internacional para las reformas aduaneras y medios más a propósito para el objeto”. En ese momento no se tomó decisión alguna, porque Figuerola, Colmeiro y Montesino consideraron más prudente esperar por si Mon se decidía a presidirla, según le habían propuesto, y la postura de Rodríguez y los Bona no prosperó. En febrero de 1859 estaba claro que no se podía contar con Mon y se volvió a plantear la “Conveniencia de fundar una sociedad para la propagación de los principios de la libertad de comercio”. Entonces se nombró una comisión presidida por Luis María Pastor que en solo dos meses consiguió crear la Asociación. De modo que la Asociación librecambista nació en el seno de la Sociedad, como ocurrió en Bélgica, lo que marca otra diferencia importante con la sociedad francesa.Footnote 43
El compromiso con la defensa del librecambio por parte del núcleo dirigente de la Sociedad era tal que ésta llegó a financiar a la Asociación, un dato decisivo para comprender las relaciones entre ambas, desconocido hasta ahora y descubierto gracias al periódico La Voz del Siglo, que ejerció como portavoz de la Sociedad en su etapa final. En la edición del 27 de diciembre de 1868 da cuenta de que en la reunión del 2 de noviembre el presidente de la sesión, Luis Ma Pastor, explicó que “el estado económico de la Sociedad era próspero, puesto que contaba con ONCE MIL Y PICO de reales” (mayúsculas en el original) y propuso que se concediera un préstamo de 10.000 reales a la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas -lo que se aprobó sin debate- e informó que ésta había devuelto ya otro anterior de 6.000 reales.Footnote 44 La relación entre una y otra no pudo quedar más clara. El campeón del proteccionismo, Genaro Morquecho (Reference Morquecho1860, p. 379), había llamado unos años antes a la Asociación “engendro digno de la Sociedad”. Seguramente, era la confianza de estar en el poder la que hizo desvelar en 1868 una relación tan estrecha. Por otra parte, dado que no eran cantidades despreciables en la época, muestra que la salud financiera de la Sociedad era por entonces considerable, como había señalado Pastor, y no tanto los recursos económicos de la Asociación.
Al margen de las dos sesiones dedicadas a la creación de la Asociación y otras a examinar el proyecto de reforma arancelaria de Salaverría, se debatieron algunos temas de política comercial, cuyo desarrollo anunció las discrepancias que surgirían en el debate arancelario de 1869. En particular, la cuestión de los derechos fiscales y el ritmo de la reforma, dos temas en los cuales Laureano Figuerola ya se situó entonces en una posición moderada, como ocurriría después. Así, en 1857 planteó y defendió la conveniencia de mantener los derechos arancelarios fiscales, en tanto no se dispusiera de otros ingresos presupuestarios, contra la opinión de quienes pretendían eliminar por completo las tarifas. También defendió más adelante el gradualismo al reducir los aranceles, secundado por Pastor, Moret y Madrazo, frente a la opinión de Giménez Serrano y Segovia, partidarios de una reforma instantánea.Footnote 45
La tercera cuestión sobre la que más debates se organizaron fueron las finanzas, en una época en que el moderno sistema financiero español daba sus primeros pasos. Se discutieron hasta nueve cuestiones distintas a lo largo de 23 sesiones, en las que se realizaron 86 intervenciones. La cuestión fue ya tratada en 1857, cuando se preguntó sobre las “Causas del aumento que está sufriendo el interés de los capitales, según lo demuestran las subidas continuas del descuento en el Banco de Inglaterra, a pesar de que ha aumentado considerablemente la cantidad de oro en circulación”.
Sin embargo, la cuestión cobró especial relevancia a partir de 1863, cuando comenzaron las dificultades del sistema bancario que se traducirían en la crisis de los años finales del reinado de Isabel II. A finales de 1863 se discutió sobre: “¿La institución de la Caja de Depósitos es conveniente? ¿Su situación actual ofrece algunos peligros? Y en este caso ¿cuál es el medio de evitarlos?”. Entre finales de 1864 y principios de 1866 empeoró la situación financiera y se abordaron diversos temas, como “Examen de los verdaderos fundamentos de la teoría del crédito” y “Examen del proyecto de Banco Nacional, presentado a las Cortes por el ministro de Hacienda” Alonso Martínez unos días antes y finalmente fracasado.
La opinión mayoritaria de la Sociedad en esta cuestión era favorable a la libertad de crédito, aunque había algunas diferencias en políticas económicas concretas. Por ejemplo, Félix Bona y Gabriel Rodríguez creían conveniente cerrar la Caja General de Depósitos, mientras Figuerola optaba por reformarla.Footnote 46 Los desacuerdos surgieron también en relación con las finanzas gubernamentales. Cuando en 1863 se debatió sobre los perjuicios de tener cerradas las Bolsas extranjeras desde el arreglo de la deuda pública de Bravo Murillo, Gabriel Rodríguez se mostró partidario de que un Gobierno pudiese no reconocer las deudas contraídas fuera de la legalidad por otro anterior, mientras Pastor y Carballo lo criticaron fuertemente.Footnote 47
El liberalismo económico fue la opinión predominante en la Sociedad, pero no la única, pues hubo también algunas voces discordantes en representación de las ideas intervencionistas o proteccionistas. No fueron muchas en número, pero mantuvieron cierta presencia, sobre todo a comienzos de los años sesenta y cuando se hablaba de las cuestiones relativas a la libertad económica o la política comercial.Footnote 48 En relación con la primera defendían un papel más activo del Estado en la regulación de la actividad económica y el fomento del desarrollo, que no debía limitarse a crear un marco para la actuación de los agentes privados. En cuanto a la segunda, se mostraban partidarios del proteccionismo como instrumento de desarrollo industrial. El único momento en que existió una convergencia coyuntural entre proteccionistas y librecambistas fue en la discusión sobre el proyecto de reforma arancelaria de Salaverría, cuando unos y otros estuvieron de acuerdo en criticarlo, cada uno desde su posición.Footnote 49 Los más activos fueron Faustino Rodríguez San Pedro y Leandro Rubio, a pesar de lo cual no tuvieron cargo directivo, ni presidieron una sesión.Footnote 50 Los miembros de la Escuela economista no pusieron nunca en peligro su control de la Sociedad Libre de Economía Política.
5. Epílogo
Tras la décima temporada, finalizada en mayo de 1866, la Sociedad Libre de Economía Política suspendió sus reuniones y no se vuelve a tener noticia de ella hasta después de la revolución de septiembre de 1868. El 31 de octubre de ese año aparecía en la Gaceta Economista una circular firmada por Gabriel Rodríguez en la que señalaba que la Sociedad no había desaparecido a pesar de su silencio y convocaba a los socios a inaugurar una segunda época, una vez restablecido el derecho de reunión.
La situación política era bien distinta a la de apenas un mes antes, pues con el triunfo de la revolución y la formación del Gobierno Provisional, algunos de los más activos miembros de la Sociedad habían pasado a ocupar importantes puestos políticos. En particular, el presidente, Laureano Figuerola, era el nuevo ministro de Hacienda y Gabriel Rodríguez, el subsecretario. La Gaceta Economista resumió el sentimiento de euforia reinante en su titular del 15 de octubre: “La ciencia económica en el poder”. Sin embargo, los nuevos tiempos no fueron propicios para la Sociedad; por el contrario, el Sexenio puso el punto final a la Sociedad Libre de Economía Política.
La primera reunión de la nueva época tuvo lugar el 2 de noviembre de 1868, en un ambiente de celebración. Presidió Luis María Pastor y no se discutió ningún tema. Se dio cuenta del próspero estado de cuentas de la Sociedad y se acordó prestar dinero a la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas, como se dijo antes.
El 16 de noviembre se celebró una segunda reunión presidida por Félix Bona, en la cual se eligió a la Junta directiva, como solía hacerse al comenzar una nueva temporada. Se mantuvo a Figuerola y Rodríguez como presidente y secretario y no hubo cambios significativos.
Se propuso también someter a discusión dos temas directamente relacionados con la nueva coyuntura política y económica. El primero era: “Dado el cambio radical que se ha verificado en las instituciones fundamentales y políticas de la nación, ¿qué reformas deben considerarse más urgentes en el orden económico para promover la prosperidad pública y hacer más productivas las contribuciones y rentas públicas?”. No se trataba, como en la etapa anterior, de ilustrar a la opinión pública sobre las bondades del liberalismo económico, sino de discutir sobre las prioridades que debían guiar la política económica del Gobierno. El segundo tema era: “El impuesto establecido por el decreto del Gobierno Provisional para reemplazar el producto del extinguido sobre los consumos, ¿es susceptible de mejoras en su aplicación? ¿Cuáles podrían introducirse para perfeccionarle, dadas sus bases fundamentales?”. Se aplazó la discusión de ambos, aunque se vertieron algunas críticas a la forma de la tributación personal decidida por Figuerola.Footnote 51
El 5 de diciembre La Voz del Siglo, portavoz de la Sociedad, negaba que la Escuela economista realmente hubiese alcanzado el poder, porque el Gobierno estaba dando preferencia a las cuestiones políticas sobre las hacendísticas y los problemas estructurales de la economía española: “la economía política liberal no ocupa un puesto predominante en el Gobierno”, se concluía. El día 14 la Sociedad celebró la tercera y última reunión del año, en la que se abordó el tema de las prioridades que debía tener el Gobierno en economía, pero la única información encontrada en la prensa es que en ella hablaron Bona, Moret y Sanromá, entre otros, sin detalles sobre el contenido.Footnote 52
A lo largo de 1869 se anunció en la prensa en varias ocasiones que se iban a celebrar reuniones de la Sociedad, siempre con la cuestión de las prioridades que debían guiar las reformas económicas del nuevo régimen, pero no hay evidencia de que efectivamente tuviese lugar ninguna de ellas, aunque tampoco se puede asegurar.Footnote 53 En todo caso, deja de haber noticias hasta diciembre de 1873, cuando se produjo la última reunión de que hay constancia. El paréntesis y la definitiva carencia de informaciones sobre la Sociedad a partir de 1873, parece indicar su final. En paralelo, la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas desapareció en 1869, tras la división en el grupo provocada por la aprobación de la reforma Figuerola (Serrano Sanz, Reference Serrano Sanz2017).
A falta de documentación oficial de la Sociedad, y en ausencia de prensa interesada por la misma, no es posible conocer con exactitud su final. No se sabe si se disolvió o simplemente dejó de funcionar y se desvaneció, de forma que solo cabe mencionar aquellos factores que pudieron precipitar ese final que, en nuestra opinión, pudieron ser al menos dos. Primero, en el Sexenio los problemas políticos relegaron a la economía y esto diluyó el protagonismo de la Sociedad y alteró las prioridades de socios relevantes, como Figuerola, que se dedicó intensamente a la política y fue presidente del Senado o Gabriel Rodríguez que abandonó la política en 1872, hastiado de las divisiones entre sus compañeros. No se olvide la importancia del factor humano en las organizaciones y el papel que habían jugado en la Sociedad los dos mencionados y otros como Moret o Echegaray entregados también a la política en el Sexenio. Segundo, en lo estrictamente económico arreciaron las diferencias entre los socios respecto a las prioridades y el ritmo de las reformas económicas, como se evidenció a finales de 1868 y después en la reforma arancelaria, la más importante de su programa.
La reunión del 13 de diciembre de 1873 fue el canto de cisne de la Sociedad. Según la prensa, concurrieron bastantes de los socios antiguos, aunque sin especificarlos, y se acordó convocar otra sesión a comienzos del nuevo año. También se decidió dar prioridad a la discusión de las cuestiones sociales relacionadas con la situación de las clases obreras, un tema difícil para los economistas liberales, pero urgido por la política.Footnote 54 Sin embargo, en enero todo había cambiado de nuevo, con el general Serrano en el poder, y no se ha encontrado constancia de que existiera la reunión prevista, ni ninguna otra posterior. De manera que se puede fechar en diciembre de 1873 el fin de la Sociedad Libre de Economía Política.
6. Conclusiones
La creación en España de la Sociedad Libre de Economía Política a finales de 1856 debe encuadrarse dentro del amplio movimiento europeo de mediados del XIX, que tenía por objeto organizar la difusión de la Economía política liberal, como una faceta más de la modernización social. Se trataba de constituir instituciones de la sociedad civil que hicieran de fermento para popularizar los principios del liberalismo económico, por medio de debates y el apoyo esperado de buena parte de la prensa comprometida con el liberalismo político.
En la historiografía sobre España se ha reconocido siempre su trascendencia en la formación del pensamiento económico liberal de la época, pero se carecía hasta ahora de una visión completa de la misma. A partir de los cuatro órganos oficiales que tuvo y de la prensa general, se ha podido reconstruir su cronología y organización, quienes formaron parte de ella y los principales protagonistas de su devenir, así como los temas debatidos y las posiciones defendidas por unos y otros. Con todo ello se ofrece, por primera vez, una perspectiva acabada de la historia de la Sociedad.
Muy activa desde su fundación a finales de 1856 hasta mediados de 1866, su inspiración inmediata fue la Société d’Économie Politique de París, pero en la práctica su funcionamiento acabó pareciéndose más al de otras sociedades europeas, como la belga. A pesar de la multitud de inscritos, asistentes e intervinientes ocasionales, fueron los miembros de la llamada Escuela economista, quienes controlaron la Sociedad a través de una gran participación en las sesiones y un intenso activismo en la organización, que les llevó a ocupar en exclusiva los cargos de todas las Juntas directivas.
Políticamente, y al igual que ocurrió con la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas, la pluralidad ideológica fue un objetivo que los organizadores se propusieron desde el principio, pero tampoco en este caso acabó de cuajar; en la década de 1860 los demócratas dominaban casi por completo la Sociedad. Doctrinalmente, los resúmenes de las discusiones permiten comprobar el apabullante dominio de las posiciones del liberalismo económico, aunque hubo algunos debates entre los propios liberales. También aparecieron en alguna ocasión voces discrepantes que defendían el proteccionismo, aunque la propia Sociedad como tal y la inmensa mayoría de sus miembros estuvieron en todo momento comprometidos con el librecambio. De hecho, la Asociación para la Reforma de los Aranceles de Aduanas nació de su seno e incluso la Sociedad la financió generosamente, según se ha mostrado aquí por vez primera.
Que desapareciera la Sociedad Libre de Economía Política, precisamente en el Sexenio, no se debió, por tanto, a dificultades económicas, sino que tuvo otras causas. No hay documentación que nos permita conocerlas con certeza, pero probablemente las complicadas circunstancias políticas del Sexenio y las divisiones entre los economistas, evidenciadas con la reforma arancelaria, contribuyeron a diluir el papel de la Sociedad que acabó por desvanecerse.
Agradecimientos
Los autores desean agradecer las observaciones y sugerencias de los revisores anónimos de Revista de Historia Económica - Journal of Iberian and Latin American Economic History, que han ayudado a mejorar el trabajo, como lo han hecho los comentarios de Marcela Sabaté. También agradecen el trabajo del Equipo editorial de la Revista. El artículo se benefició asimismo de las observaciones de los participantes en el XII Encuentro de la Asociación Ibérica de Historia del Pensamiento Económico en Évora y en la 28th European Society for the History of Economic Thought Conference en Turín, donde fueron expuestas versiones preliminares. Por último, el trabajo ha contado con la ayuda financiera del Proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación PID 2022-138431NB y con la del Gobierno de Aragón, a través del Grupo de Investigación de Referencia SEIM (S44_23R).
Publicaciones periódicas
El Clamor Público, 1856.
Journal des Économistes, 1856.
El Economista, 1856-1857.
L’Économiste Belge, 1856-1857.
Revista Industrial, 1857.
La Época, 1857.
La Tribuna de los Economistas, 1857-1858.
El Eco de la Ley y la España Jurídica, 1860.
Gaceta Economista, 1860-1868.
La Voz del Siglo, 1868-1869.
El Imparcial, 1873.
Apéndice
Cuadro A1. Los temas debatidos en la Sociedad Libre de Economía Política

a Notas: En la Gaceta Economista está fechada a día 13 de mayo
