En este artículo me propongo abordar Advertencias de uso para una máquina de coser (2017), de Eugenia Prado Bassi; y El clan Braniff (2018), de Matías Celedón, como textos chilenos contemporáneos que utilizan la noción de archivo para crear ficciones documentales. La materialidad de la escritura es el resultado de operaciones que involucran máquinas (fotográfica, fotocopiadora, de coser) y la técnica de montaje o collage, cuyo uso convierte al libro en un dispositivo visual que —como en las vanguardias históricas— rompe con la linealidad de la escritura y al mismo tiempo la vinculan con un referente exterior a ella misma, generando tensiones, negociaciones y ambigüedades en torno a la noción de indexicalidad y de virtualidad.